Ricardo III

Auto de los Reyes Magos

Sinopsis:
El "Auto de los Reyes Magos", de autor desconocido, es la obra teatral más antigua de la literatura española; y su composición debe remontarse a mediados del siglo XII. Puesto que la voz auto, en su acepción teatral, no se documenta hasta, aproximadamente, el año 1300, y la obra es de mediados del siglo XII. El estudio de la lengua del manuscrito le permitió a Ramón Menéndez Pidal fijar la fecha de su composición hacia mediados del siglo XII; y así rectificaba la datación anterior -basada en datos paleográficos y sostenida en la edición de la obra que realizó en el año 1900-, que la situaba a comienzos del siglo XIII.

Se conserva un fragmento de 147 versos polimétricos -con predomino de alejandrinos, eneasílabos y heptasílabos-, polimetría que constituye un anticipo lejano de esa variedad de metros que caracterizará nuestro teatro del Siglo de Oro. La obra se inicia con los sucesivos monólogos de los tres Reyes, en los que cada uno declara haber visto una estrella milagrosa que indica el nacimiento del Niño Dios, así como su propósito de ir a su encuentro para adorarlo. De camino, los Reyes se encuentran, y deciden peregrinar juntos. Para cerciorarase de la divinidad de Jesús, Baltasar idea un original ardid: si entre los presentes que le ofrezcan -oro, mirra e incienso- el recién nacido opta por el incienso, no habrá la menor duda de su divinidad. En su camino visitan al rey de Judea, y le informan del objeto de su viaje. Herodes, sorprendido y confuso por esta revelación, les asegura a los Reyes que también él irá a adorar al Niño Dios. Pero cuando los Reyes se marchan, Herodes llama a sus consejeros para que le asesoren, y estos fingen no saber nada, si bien uno de ellos denuncia esta falsa ignorancia. Y con esta discusión entre rabinos termina el fragmento conservado que, aunque breve, permite comprobar el instinto dramático de su autor, que se manifiesta en la habilidad para caracterizar a los personajes -Baltasar, ingenioso; Herodes, hipócrita; los rabinos, embusteros...-, para conferir a los diálogos un fuerte realismo, para ajustar el verso a la intención del hablante y, sobre todo, para disponer las escenas de forma tal que las situaciones conflictivas se plantean en toda su intensidad dramática.
 

 

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Auto de los Reyes Magos, Teatro Clásico

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