Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus

El pintor de batallas

“Este lugar se llama cala del Arráez, y fue refugio de corsarios berberiscos. Sobre el acantilado puede verse una antigua atalaya de vigilancia, construida a principios del siglo XVIII como defensa costera, con objeto de avisar a las poblaciones cercanas de las incursiones sarracenas…
En esa torre vigía, abandonada durante mucho tiempo, vive un conocido pintor que decora su interior con un gran mural. Lamentablemente, se trata de una propiedad privada donde no se admiten visitas…”

Ese pintor es, en realidad, un fotógrafo de guerra, Faulques, que tras treinta años de profesión ha adquirido esa torre en cuyas paredes circulares, enfoscadas de cemento y arena para combatir su progresivo agrietamiento, trabaja en su última foto, en la foto que no pudo hacer: una pintura al fresco con la que pretende desplegar las reglas implacables que sostienen la guerra como espejo de la vida. El conjunto forma un paisaje descomunal e inquietante, sin época, donde conviven el escudo semienterrado en la arena y el yelmo medieval salpicado de sangre con la sombra de un fusil de asalto sobre un bosque de cruces de madera, la ciudad antigua amurallada con las modernas torres de cemento y cristal. Es una batalla de batallas, edificada sobre los propios recuerdos de Faulques.

Proveniente precisamente de ese pasado, Faulques recibe la visita de un desconocido cuyo rostro, sin embargo, ha visto miles de veces. Es el rostro de la derrota: Ivo Markovic, un croata al que disparó con su cámara en Vukovar durante la Guerra Croata de Independencia y con el que obtuvo un prestigioso premio de fotografía. El rostro de ese Ivo Markovic dio la vuelta al mundo; la mirada de Faulques y el fugaz y casual instante en el que se detuvo ante él, le hizo famoso, un icono, un héroe de guerra. Ha venido a matarle. Pero antes necesita que comprenda ciertas cosas. También Faulques necesita algunas respuestas y por eso no huirá ni intentará defenderse… Por el momento.

“Es la primera vez que aplaudo la adaptación de un texto mío sin fisuras”, ha afirmado el escritor Arturo Pérez-Reverte.

Esta obra del célebre autor español —la primera vez que una de sus ficciones se lleva al teatro— concentra gran parte de la experiencia vital del escritor y nos confronta con la imposibilidad de mantenernos al margen, de ser solo espectadores.

Un pequeño gesto, en apariencia insignificante, como el de pulsar el disparador de una cámara fotográfica, provoca una cadena de acontecimientos imprevisibles. Años después los dos protagonistas de ese gesto azaroso se vuelven a encontrar en un duelo a vida o muerte.


Intérpretes:
Jordi Rebellón
Alberto Jiménez

Dirección y Versión: Antonio Álamo
Autoría: Arturo Pérez-Reverte
Música y espacio sonoro: Marc Álvarez
Espacio escénico y vestuario: Curt Allen Wilmer (AAPEE)
Iluminación: Miguel Ángel Camacho
Producción: Masca Producciones, Minestrone Producción y Gestión Cultural y Emilia Yagüe Producciones

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