Ricardo III

Fuerza bruta

 Sinópsis:

No hay decorados. No hay convenciones teatrales. Todo tiene un rol en la acción. Y usted también. Prepárese.No existe en la obra el concepto de significado o representación.
Una puerta es una puerta. No significa ni más ni menos que eso.Tampoco el vestuario, las luces, la música ni los gestos.La luz roja es una luz roja o lo que usted quiera. El lenguaje es abstracto, sí, cada uno piensa lo que quiere.

Desde la creación, nadie sabe el significado de la obra, porque no lo tiene.
El espacio se modifica durante toda la obra. Es fundamental que nada sea previsible.
La sorpresa no es un efecto, es un estado constante y necesario para la efectividad de la obra. Para modificar profundamente la realidad del espectador. Su realidad.
El espectador está dentro de una realidad extraordinaria.
No está emocionalmente a salvo en ningún momento de la obra.


El conjunto de actores, escenografía y público es lo que genera la acción teatral. Cada uno tiene su rol. Junto con la música y los efectos, que el público forme parte de la acción hace que su comportamiento modifique la obra, también hace que la obra sea más verdadera, que se note más cuando hay mentira, que la obra tenga menos desgaste con la repetición, ya que el público se renueva. La reacción espontánea del público condiciona a los demás elementos a ser más contundentes. A ser reales.
Podemos elegir cómo los actores responden a los estímulos, pero no podemos hacer lo mismo con el público, que siempre responderá de manera verdadera, no planificada. 

 

 

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