Ricardo III

Hamlet

¿Dónde está Hamlet? ¿En qué tiempo y lugar habita el personaje shakesperiano? ¿Cómo nos llegan las palabras del príncipe de Dinamarca en un mundo donde se observa, se vigila, se espía, y nada pasa desapercibido? La privacidad se ha evaporado.
¿Somos reales o imágenes reflejadas caminando por una superficie inestable, y variable? Lo que debería ser sólido es mudable, las raíces son imposibles, no hay materia que las sustente.

Y por encima, la ambición del poder. El poder, como manipulador, corruptor, vengativo, asesino... Una ambición que mueve a los personajes y los aboca a la confrontación y a la destrucción. Algo huele a podrido cuando alguien se lanza a conseguir el poder a toda costa.

Ser o no ser. Existir o no existir. Siempre la misma cantinela. Y la duda, la imposibilidad de tomar una decisión. El miedo a caer en el vacío de la nada o en el tumulto de la eternidad. Pero si uno no actúa, otros lo harán...

Un microcosmos para mostrarnos el cosmos de la humanidad. Las relaciones, las conciencias, los miedos, las aspiraciones... Tan pequeño y condensado como en una cáscara de nuez. Un universo. Como los personajes de nuestro Hamlet. Imposibilitados para escapar de un espacio, de un mundo donde siguen con su ser o no ser.


Intérpretes:
Pablo Gómez-Pando
Juan Motilla
Amparo Marín
Rebeca Torres
Antonio Campos
Manuel Monteagudo
Manuel Rodríguez
José Luis Bustillo
José Luis Verguizas

Dirección y Versión: Alfonso Zurro
Autoría: William Shakespeare
Compañía: Teatro Clásico de Sevilla

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