Ricardo III

Ni ogros ni princesas

Sinopsis:
"Dicen que los sueños son una congestión de la imaginación sobrecargada por las palabras no dichas, los actos no realizados, los afectos de odio o de amor que no expresamos ni nunca expresaremos y también por los besos no dados." (Van den Borken).
La pieza es un juego de valores donde el planteamiento coreográfico juega un papel de oposición. El trabajo está basado en la soledad del ser, las dudas, la necesidad de ser escuchado, la falta de comunicación y, a la vez, la complicidad de algunos para oponerse a algo.
La sociedad frente al poder. Los hechos dramáticos de la vida dejan de serlo con el paso del tiempo. Esos amores, muchas veces obligados o de roce, no son más que anécdotas en el futuro que terriblemente definen nuestras obsesiones. Hay imágenes que señalan quién es quién; sobre todo, quién es la víctima y quién el agresor, que todos tenemos motivos para ser los buenos y los malos y que, al final de todo "todo es", nada más.
La vida es algo más simple, como una sala de espera donde todos estamos presentes. Somos necesarios, relevantes para que la historia suceda, pero no importantes. Cualquiera es sustituible, pero el papel de ser alguien hay que cubrirlo.

Intérpretes:
Alejandro Morata
Carmen Werner

Dirección artística y coreografía: Carmen Werner
Compañía: Provisional Danza - Carmen Werner (Comunitat de Madrid)
Escenografía: Pedro Fresneda
Diseño de iluminación: Pedro Fresneda
Fotografía: Ron Bernal
Música: Masahiro Hiramoto, Collage selección de C. Werner 

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