Ricardo III

No hay mejor defensa que un buen tinte

Tras Lavar, marcar y enterrar llega su secuela: No hay mejor defensa que un buen tinte.

Fer –obsesionado con la verdad- y Martha –mentirosa compulsiva- abren una peluquería en Madrid, y contratan a Gustavo, estilista canino que busca su oportunidad con el cabello humano. Tras varias semanas sospechosamente tranquilas, el éxito llega a la peluquería y con él dos peligrosos gemelos que reclaman a Martha, su madre, el anticipo de una herencia millonaria. Fer, Martha y Gustavo –improvisados y castizos Ángeles de Charly- deberán unirse y utilizar sus diferentes habilidades para luchar contra los dos nuevos enemigos. En esta loca guerra, se permiten pelucas, tijeras y tintes. Solo el aburrimiento está prohibido.

No hay mejor defensa que un buen tinte es una comedia con “tintes” absurdos y surrealistas, a medio camino entre el sitcom televisivo y el culebrón mejicano y habitada por tres locos personajes que unas veces parecen salidos de una novela de García Márquez y otras de una película de Berlanga. La obra es parte de una trilogía sobre el secuestro. Las rancheras mejicanas, la venganza, los secuestros y las herencias son temas recurrentes en el autor a partir de los cuales nos sumergimos en un mundo con personajes que son felices víctimas de sus obsesiones y sus miedos.


Intérpretes:
Mario Alberto Díez
Fran Arráez
Carmen Navarro

Dirección y Dramaturgia: Juanma Pina
Producción: Montgomery Entertainment

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