Ricardo III

Patente de Corso

Luciano posee una patente de corso auténtica con casi dos siglos de antigüedad y firmada por el mismísimo Fernando VII, que quiere vender. Asegura que con ella se puede estafar, robar, malversar, saquear y desfalcar, con todos los papeles en regla y la firma del rey. Mariano, un ciudadano harto de estar harto, al que la vida ha tratado de forma despiadada, la quiere comprar. Quiere convertirse en un hijo de la gran puta.

Luciano le asegura a Mariano que ser un cabrón no es tan fácil como parece y se ofrece a enseñarle. El joven aguarda las enseñanzas del maestro, pero éstas nunca llegan, por lo menos, tal y como las espera Mariano. Charlan y charlan de cualquier cosa mientras ven la vida pasar. Y parece que no pasa nada, lo que desespera más y más a Mariano, que llega a plantearse todo tipo de barbaridades.

Se entabla una relación entre ambos que sirve para mostrar un mosaico de espejos, en cuyos pedacitos podemos ver el reflejo de partes de nosotros mismos y de nuestra sociedad, que parece haber entrado en permanente bucle, que se antoja eternamente cíclica. Y que, en algunos aspectos, lejos de evolucionar, involuciona.

Intérpretes:
Alfonso Sánchez
Alberto López

Dirección: Alfonso Sánchez
Texto: Alfonso Sánchez; Alberto López; Ana Graciani
Basado en los textos periodísticos de Arturo Pérez-Reverte
Producción ejecutiva: Alfonso Sánchez; Alberto López

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