Ricardo III

Placenta

Entre otras cosas, Placenta habla de las diversas formas de migrar, de llevarse la vida a otro lado… Marcharse para trasladar la propia libertad allá donde pueda echar raíces. O quizá simplemente huir para sobrevivir, como un gesto de valentía (o de todo lo contrario). Y al alejarse, hacer del lugar que queda atrás un espacio mítico, cuya herencia contradictoria acompañará siempre el viaje que emprendamos.

Pero Placenta habla también de hogares, de espacios de protección en los que nos refugiamos para suplir carencias y ausencias. Lugares donde el cuidado físico y espiritual de los otros nos resguarda del peligro, de la pena, o simplemente de la verdad. Esos espacios transitorios donde encontramos el amor necesario para lanzarnos de nuevo a la vida, a la apuesta por la independencia y la búsqueda, del mismo modo que desde la placenta se nos lanza a la vida al nacer.

Hogares, migraciones y búsquedas se articulan de manera diferente en los personajes de esta obra, con sus distintas generaciones y procedencias. A lo largo de una noche, y a partir de un lance azaroso, irán tomando la palabra para reivindicarse,para tomar y explicar decisiones imprevistas. Y a través de sus voces entrelazadas, se dejará ver un trasfondo social del que quizá nunca han sido protagonistas, pero cuya onda expansiva han recibido e incluso han contribuido a crear.


Intérpretes:
José Luis Alcobendas
Aurora Herrero
Neus Cortès

Dirección y Dramaturgia: Julio Provencio
Iluminación: Juanan Morales
Espacio sonoro: Nacho Bilbao; Juan de la Fuente
Producción: Becuadro Teatro; Érase una Vez Cultura

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Placenta, Drama

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