Ricardo III

Prisionero en mayo

¿Imaginas que te castigaran a convivir el resto de tus días con tu enemigo más acérrimo, tu doble maléfico, tu peor pesadilla? De una pregunta así surge Prisionero en mayo, obra que muestra el conflicto entre dos formas dispares de entender la libertad, la culpa y el encierro.

Una mañana, Abel recibe a su nuevo compañero de celda: el famoso y carismático Enric Maddox Maddox. Con la ayuda de Nuria, el guardián “Delicadeza”, Abel se enfrentará de nuevo a los demonios que le llevaron a la cárcel; sobre todo cuando conozca, en una de las muchas cartas que recibe Enric, el caso de Eduardo, un adolescente que fantasea con matar a su familia.
Si Abel encarna al preso reflexivo y solitario que, como señalaba Dostoievski, es el que parece más apacible –a pesar de haber cometido el crimen más atroz-, Enric es el reflejo de uno de los íconos más controvertidos de siglo XX: Charles Manson.
Amoral, salvaje y divertido, Enric emplea las mismas técnicas persuasivas que Manson, así como las expresiones corporales y gestuales del preso que más correo recibe al año en Estados Unidos.

El encuentro nos muestra lo imprescindible que resulta la interacción con el otro en nuestras vidas, cuanto más distinto y contrario a nosotros, mejor. Prisionero en mayo es, de este modo, un encuentro, una insólita amistad en un lugar confinado: un viaje al corazón del hombre y a todo lo que le impide sentirse plenamente libre.

Un duelo interpretativo, a partir de un texto audaz, turbador y poético.


Intérpretes:
Patricia Quero
Carlos Aurrekotxea
Guillermo Llansó

Director: Juanma Romero Gárriz
Compañía: Teatro Vuelta de tuerca

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