Córdoba

Para mí Cordoba será siempre un delicioso salmorejo en la taberna El Juncal, más allá de su bellísima Mezquita que deja boquiabierto a todos aquellos que la visitan. El Gran Teatro de Córdoba nos acogió con los brazos abiertos con un público que antes de nuestro estreno ya había agotado las localidades para todas las representaciones.

Así, nuestra estancia en Córdoba constaba de mañanas para el paseo que inexorablemente nos llevaba a la Judería y a detenernos en los innumerables bares para degustar una exquisita cocina popular, donde la "tapa" rivaliza con una variada cantidad de platos de cuchara y de tardes en el Gran Teatro en donde las funciones de "La Bella y la Bestia" fueron de mucha conexión con el público que llenó todas la representaciones. Esta conexión fue posible por la cercanía que proporcionan los teatros clásicos a la italiana entre el escenario y las butacas. La sensación que el actor o actriz tiene al entrar en el escenario es la de que puedes sentir la respiración de los que ocupan el patio de butacas y las plantas superiores de la sala.

Para mí las tres últimas representaciones en Córdoba fueron las mejores funciones que la compañía ha ofrecido en lo que llevamos de gira. Eso no significa que el resto no fueran igualmente buenas pero esas tres últimas fueron realmente especiales pues el público combinaba la debida atención con una efusividad en el aplauso muy reconfortante.
A la salida del Teatro los más atrevidos entre los espectadores acudían a saludarnos y mostrar de esta forma su agradecimiento por la entrega demostrada en cada una de nuestras representaciones.

Córdoba ha dejado huella en la gente de "La Bella y la Bestia".

Lo dicho, no dejéis de probar el delicioso Salmorejo en la taberna El Juncal o sus deliciosas migas si alguna vez pasáis por esta bella ciudad y a los que tenéis la fortuna de vivir en ella, hasta siempre.

Próxima parada, Sevilla.

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