Crítica de Extafadas

Desde 16 de octubre en el Teatro Lara de Madrid

Extafadas
Extafadas. Cuatro perspectivas diferentes a la hora de enfrentar una situación que es un principio parece idéntica.

Extafadas
Teatro Lara de Madrid

Reparto: María Cantuel, Alba García, Cecilia Gessa, Marian Zapico
Dramaturgia: Pedro Pablo Picazo
Dirección: Miguel Ángel Cárcano
Producción: Gessas Producciones
Diseño de espacio sonoro y lumínico: Miguel Ángel Cárcano

Una crítica de Javier Torres.

Crítica de Extafadas

La obra que se representa en la Sala Lola Membrives del Teatro Lara es una interesante comedia sobre los efectos del amor y las trampas que se hacen cuatro mujeres que son estafadas y que se consideran todas exparejas con pretensiones.

Las cuatro mujeres son exparejas. Pero no tanto extafadas pues parece que el engaño persiste y las mentiras que quieren creer son aún peores que aquellas que les ha contado un supuesto vividor. Él está siendo juzgado en la sala contigua y a la que van siendo llamadas a declarar.

Algunas ya se conocen pero para otras es la primera vez en la que se encuentran y precisamente en ese espacio reducido de la sala de espera de un tribunal que en ocasiones se vuelve opresiva pero que resuelven las protagonistas con cierto humor y gracia e incluso ingenio pues trazan un plan para esquivar los efectos que sobre sus vidas y sus caudales ha tenido el encuentro con el “chulo” que las ha engañado.

Gracias a la creatividad son capaces de pasar del enfrentamiento y suspicacia mutua a pergeñar un plan para salir solventes del enredo aunque no tendrá el mismo resultado positivo para todas pues hay una infiltrada entre ellas.

Curiosos son los giros y estrategias que se establecen, las alianzas que se estrechan o se rompen dependiendo del momento y de la intensidad del desarrollo de las emociones y de la información que se va destilando gesto a gesto y risa a risa.

Cuatro mujeres que son cuatro formas distintas de relacionarse consigo mismas y con el hombre que las ha llevado hasta allí pero también de relacionarse entre ellas sabiendo que la rival no deja de ser otra víctima más con la que estrecha lazos pero mantiene la rivalidad.

La obra fluye con situaciones cómicas, diálogos vivaraces y mucha gestualidad divertida por parte de las actrices. Da una vuelta de tuerca final que pilla por sorpresa al espectador.

El público disfrutó de 60 minutos de espectáculo que mantuvo la tensión y la sonrisa de principio a fin.

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