Crítica de Mirona

Teatros Luchana. Domingos a las 20:00. Hasta el 24 de noviembre

Mirona. Ángela Chica.
Mirona es una reflexión sobre la soledad, la vida en sociedad y la naturaleza del ser humano. Situaciones cotidianas y familiares día a día.

Mirona: la vida con prismáticos
Teatros Luchana.
Domingos a las 20:00. Hasta el 24 de noviembre

Dirección: Juan Vinuesa
Dramaturgia: Paco Bernal
Reparto: Ángela Chica
Iluminación: Pedro Yagüe y Braulio Blanca
Escenografía: Ícaro Maiterena
Vestuario: Paloma de Alba
Dirección técnica: Javier Cala
Fotografía: Óscar Arribas

Duración: 80 min
Edad: a partir de 16 años

Crítica de Susana Inés Pérez.

Rara vez leo la sinopsis de la obra a la que voy a asistir. Tan solo tengo una ligera idea del tema o el argumento. Prefiero que me sorprendan. Mirona es uno de esos montajes que impacta, que remueve por dentro, que nos hace reflexionar sobre tantas cuestiones, sobre nosotros mismos y nuestra vida diaria sin perder una pizca de humor.

Paco Bernal realizada una acertada labor dramatúrgica sobre el texto de Juan Vinuesa, que atrapa a los espectadores durante los 60 minutos de espectáculo, metiéndoles de lleno en el mundo de Dolores, nuestra mirona particular. La genial Ángela Chica interpreta este original monólogo, sola ante el peligro, transmitiendo cada matiz de su personaje y modulando cada palabra y frase con el tono preciso y necesario, recitando y acelerando el texto para producir el efecto deseado en el espectador.

Dolores ha creado su propio mundo sobre los tejados, es una mirona, una marginada que ha renunciado a todo afecto o interacción social. Prefiere mirar la vida y a los demás sin ser partícipe de lo que sucede en el mundo. Así lo ha elegido ella. No obstante, a partir de sus reflexiones en voz alta y otros eventos inesperados, la mirona desvela sus intimidades, sus miedos, su fragilidad y sus secretos. ¿Será ese amor que le quitaron lo que provocó su alienación y su soledad? ¿Será miedo a ser criticada, a sufrir o a involucrarse con los demás, o simplemente pereza lo que se lo impide? ¿Trastorno de ansiedad social, tal vez? Esto queda a juicio del espectador.

Existe dolor. Lo percibimos. Un dolor capaz de manipular a Dolores, de afirmar su estilo de vida y sus decisiones y de paralizarla al mismo tiempo. Y es que el camino de la misantropía no es fácil y está lleno de contradicciones. Tan solo una mosca, a la que bautizará como Paqui, será testigo de este encuentro consigo misma desde el agujerito de una caja de zapatos. Así, Dolores conversa con la mosca, le muestra lo que ella ve, comparte su soledad con ella, le da de comer o le presta los prismáticos (más bien, los pone sobre el agujero de la caja). Escenas cómicas y entrañables se tornan en imágenes grotescas o surrealistas, sobre todo cuando vemos a la mirona ponerle una cuerda a la caja y pasearla por los tejados.

Mucho tiempo en soledad da para mucho estudio, o frikismo, según se mire. La mirona enumera las diferentes clases de pájaros e insectos en una lista que parece no tener fin. De igual manera, categoriza y clasifica a la gente, intimida a los espectadores, a los que enfoca con una linterna azul desde la oscuridad del escenario. Curiosamente, sentimos compasión. Como la mosca, “encerrada pero cómoda”; así vive su vida Dolores, con la certeza de que la muerte nos llega a todos.

Conocemos su entorno y sus vivencias en el tejado: una vecina mayor, un tío bueno, una pareja… Critica los malos tratos y las pocas visitas que reciben las personas mayores, pero deja que otros lo soluciones. ¿Juzgamos y criticamos los errores o actos ajenos, pero preferimos no intervenir? ¿En qué situaciones podemos o debemos intervenir?

Mirona constituye una reflexión sobre la soledad, la vida en sociedad y la naturaleza del ser humano. Más allá de trasladarnos al mundo de Dolores, nos muestra situaciones cotidianas y familiares sobre las que decidimos casi diariamente. La protagonista vive en un mundo creado por ella misma, en contacto con el cielo, las nubes y las estrellas, en el que ella es el único dios, una divinidad pasiva, que acepta la catástrofe y su posible resolución sin sentir responsabilidad alguna. Para ella, una decisión irreversible, una lucha contra ella misma, contra toda acción o impulso, para bien o para mal. ¿Será capaz de mantener su palabra? Un montaje entretenido y diferente, que concentra multitud de preguntas y hace reír.

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