Ricardo III

CRÍTICA: Abril en La Pensión de las Pulgas


Contra el 'catenaccio': Crítica de "La Visita"

  • Críticas
  • 02/04/2014
  • Daniel Ventura
  • 2176 Visitas
La visita.
La visita.

Lo único que le falla a "La visita" es, quizás, el título. Y no porque sea malo o sea mentiroso, sino porque se queda un poco pequeño para todo lo que la obra tiene dentro. En realidad, sólo estoy buscando alguna pega para no parecer un pelota de lo mucho y muy bueno que sehace y se programa en La Casa de la Portera/La Pensión de las Pulgas."La visita", escrita y dirigida por Antonio Muñoz de Mesa, ha pasado por los dos espacios y se ha instalado en el segundo, con su hondo debate moral e intelectual. Una vez vista, se comprende que Martret y Puraenvidia no hayan querido que se viese arrastrada por las necesidades de la programación: es magnífica y, además tiene éxito.

El padre Lucio es el nuevo director del colegio y es un tipo previsor. Por eso, pide a Esther, su agente de seguros, que revisen la póliza que tienen contratada para incluir un par de cláusulas. El hecho de que la primera de ellas sea una cláusula de confidencialidad hace que Esther no se tema nada bueno. Hace bien: el padre Lucio quiere blindar el colegio frente a cualquier posible denuncia por abusos y ha pensado una fórmula jurídica tan ingeniosa como podrida. La humanidad de Esther se rebela contra el propósito del cura y entre ambos se entabla a partir de entonces una guerra de morales que, sólo en apariencia, consiste en hacer números.

Algunos han definido "La visita" como thriller, y lo es en el más pulcro sentido: tiene el ritmo, una intriga magistralmente trenzada y dos personajes antagónicos perfilados con pulso bueno. Pero lo que es "La visita", sobre todo, es una confrontación ética, como esas grandes películas americanas de jueces y abogados o como esos episodios filosóficos en los que "El Ala Oeste de la Casa Blanca" hacía más grande su grandeza. En el soberbio texto de Muñoz de Mesa, hay bajeza frente a dignidad, podredumbre frente a escrúpulo, impunidad frente a justicia, cinismo frente a conciencia. Algunos golpes de humor negro y una falta absoluta de postureo en la reflexión completan la mezcla.

Hasta aquí, "La visita" queda retratada como un ejemplo de la teoría de que sin texto, no hay nada. Pero es que tiene además dos notables interpretaciones. Iván Villanueva dota de ademanes y repelús al cura cínico, resultadista, a ese mafioso con alzacuellos y ademanes despaciosos. Rosa Mariscal llena de humanidad, con lo difícil que eso es, a su Esther. El personaje crece a medida que avanza la acción y la actriz se expande para alcanzar todos sus rincones y que ninguno quede sin la tensión que precisa. Esther, como la Esther bíblica que tenía que salvar al pueblo judío, tiene en sus manos la salvación de la  justicia. De su triunfo o su fracaso nos quedará la responsabilidad de los individuos o el infranqueable 'catenaccio' de las corporaciones.

Secciones

Relacionados