Ricardo III

CRÍTICAS: Desde el 25 de marzo, en el Teatro Bodevil


Crítica de "Delizia"

  • Críticas
  • 26/03/2015 : 13:00
  • Daniel Ventura
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"Delizia".
"Delizia".

Delizia, de Luka Yexi. Teatro Bodevil.
Reparto: Litus, Keisy, Gema García, Miguel Ángel Guillén, Julia Sáez, cuerpo de bailarines y bailarinas del Teatro Bodevil.

El lujo también decepciona.

El Teatro Bodevil tiene una apuesta, desde que abrió sus puertas a finales de 2014: convertirse en la casa paradigmática de las “dinner show experience” de Madrid. Dicho en madrileño: convertirse en el lugar donde pasar noches fetén de espectáculo, cena y copa. La nitidez de los objetivos es elogiable, como lo es la primera apuesta de la casa: La cena de los malditos. Las magníficas instalaciones de este teatro recuperado con mimo se ven ocupadas ahora por una segunda apuesta, “Delizia”, un espectáculo creado por Luka Yexi que no está a la altura de su precedente nada más que en momentos puntuales.

Esos momentos puntuales son precisamente los que protagonizan la pareja de acróbatas, Gema García y Miguel Ángel Guillén, artífices también de algunos de los mejores momentos de “La cena de los malditos”. El dominio del aire y de sus cuerpos, la fuerza invisible que hay en sus vuelos y peripecias sobre las cabezas de los espectadores-comensales, la gimnasia ingrávida de ellos dos y la magia sensual que los envuelve son el cóctel perfecto para, como en el tribunal de los aplausos se comprueba, rendir al público. Les ayuda el hecho de que en sus números la música es complementaria de la maestría corporal, porque eso les pone en cierto modo a salvo de un apartado técnico manifiestamente mejorable.

Sonido defectuosamente ecualizado, acoples, raros manejos lumínicos... Aspectos a los que el público potencial del espectáculo, supongo que más jaranero que observador, quizás no vaya a prestar atención pero en los que el equipo debería buscar igualmente la excelencia. Sobre todo porque esos desajustes técnicos son plomo en las alas de un espectáculo quebrado de partida por su estructura premeditadamente inconexa: más allá del menú, bien servido por el equipo del chef Víctor Carmona, no hay un hilo conductor que hilvane los diferentes números, convertidos así en islas de acierto o desacierto, entre los cuales hay además transiciones excesivamente largas y un par de descansos breves que no están bien situados.

El desajuste técnico malgasta también una selección musical de altura, en la que hay desde versiones de varias canciones de Madonna hasta homenajes a algunos de los musicales más legendarios, como “Chicago”, “Cotton Club” o “Dreamgirls”, pasando por hits del disco y la música electrónica o grandes éxitos de la canción italiana. A Litus y Keisy, quienes llevan el peso de la voz en el espectáculo, hay que reconocerles la valentía por atreverse con retos como “And I Am Telling You ”, en versión de Jennifer Hudson o It's a Man's Man's World, de James Brown. Su esfuerzo, con todo, no termina de ser suficiente para elevar un lujo que, esta vez, decepciona.

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