Ricardo III

CRÍTICA: Mayo, Surge Madrid, en la Sala Nave 73


Explicar el amor: Crítica de "#SobreJulieta"

  • Críticas
  • 11/05/2014
  • Daniel Ventura
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#SobreJulieta.
#SobreJulieta.

Lo único predecible en "#SobreJulieta" es que, en algún momento, te van a dar algo de beber. Lo sabes porque cuando entras a la sala, hay una copa, de plástico y elegante, encima de cada asiento. Pero es lo único que sabes. Todo lo demás es sorpresa en este espectáculo magnífico que Grumelot está representando en Nave 73, en el marco del festival Surge Madrid. El montaje es una muestra de que el talento no necesita muchos medios para plasmarse: acaba valiéndose por sí mismo. También es una muestra, claro, de todo lo que podría hacer el talento si tuviese medios. Estoy seguro de que "#SobreJulieta" forma parte del núcleo mejor de la necesariamente desigual programación de Surge: es una lectura de “Romeo y Julieta” que, de tan inteligente, enseña a leer “Romeo y Julieta”.

El punto de partida del espectáculo es la fundamentación bioquímica del amor y de la muerte. Uno lee la sinopsis y contempla los primeros minutos de la función y piensa: se trata de una objetivación científica, friota, de los eternos que contiene el clásico romántico más clásico de Shakespeare y de la literatura universal. Pero no. O no solamente. Lo que ocurre en realidad sobre el escenario es una deconstrucción del mito: el de Romeo y Julieta, claro, pero también el científico. “Es posible que hayamos hecho demasiada poesía del amor, y creemos que la ciencia va a desbaratarla. ¿Pero es que no puede hacerse poesía del amor con la ciencia?”, parece el mensaje y la pregunta. O me lo parece a mí, que soy un romántico. Ahí es donde el juego virtual (música, películas, citas, aumento de la realidad escénica), seña de identidad del montaje, se convierte en un elemento capital del mismo.

El otro elemento capital es el componente físico del montaje, o sea la actriz, o sea Julieta: es Carlota Gaviño. Las palabras a las que hay que recurrir para describir su trabajo han sido utilizadas tantas veces exageradamente que casi ya no le hacen justicia. Pero lo voy a intentar: sutil, sensible, emocionante. Mágica. Brillante. Magnífica. Compone una Julieta irónica y urbana, frágil y pilla, madura e inmadura. Pero nunca débil. Extraordinaria y triunfadora en la empresa difícil de crear un amor sin amante presente, o de hacerlo presente en su diálogo permanente y limpio con los espectadores. La interpretación y lo audiovisual se intercalan ante los ojos del espectador y va tejiéndose una lectura muy lucida, absolutamente inteligente y contemporánea. Además, divertida, rebelde, audaz. E integradora.

Por increíble que parezca, Íñigo Rodríguez-Claro y Carlota Gaviño, los directores del montaje, han conseguido que la deconstrucción opere como la suma de elementos que ayuda a comprender más integralmente el “objeto”: el amor, y su filiación tanto literaria como química, con la muerte. Este “monólogo desesperado por ser un diálogo” (la mejor frase de una sinopsis demasiado teórica que es injusta con la claridad del espectáculo) no sólo explica “Romeo y Julieta”, sino que recorre sus repercusiones en nuestro tiempo: de Rocío Jurado a Dirty Dancing. Un profesor de literatura no aprobaría el heterogéneo catálogo de referencias elegido por la compañía, pero y qué. Un buen profesor de literatura llevaría a sus alumnos a ver este montaje: no sólo por lo que les explicaría, sino sobre todo por lo que le explicaría a él.

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