Ricardo III

CRÍTICA: Hasta el 3 de febrero en el Teatro Fernán Gómez


“La Realidad” de Denise Despeyroux

  • Críticas
  • 15/01/2013
  • Miguel Pérez Valiente
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Denise Despeyroux y Fernanda Orazi protagonizan "La realidad".
Denise Despeyroux y Fernanda Orazi protagonizan "La realidad".

La Realidad” es un proyecto fruto de la colaboración entre la dramaturga uruguaya Denise Despeyroux y la actriz y directora argentina Fernanda Orazi, ambas, para fortuna de nuestro panorama escénico, afincadas en España hace unos años.

Lo primero que llama la atención de esta propuesta es la originalidad del montaje: Dos hermanas gemelas, ambas interpretadas por una solventísima Orazi, se comunican a través de Skype. A una, Andrómeda, la tenemos en escena y a la otra, Luz, la vemos en la pantalla donde se reproduce la videoconferencia. Una se encuentra, tanto en lo físico como en lo mental y emocional, en las antípodas de la otra. Últimamente sus conversaciones a distancia son frecuentes, están preparando algo…

En los escasos minutos que uno tarda en meterse en la trama es inevitable preguntarse por las dificultades que habrá supuesto para la actriz no sólo interpretar a los dos personajes sino estar en escena al mismo tiempo con ambos; conseguir que el diálogo entre la actriz de carne y hueso y la actriz grabada fluya con naturalidad, que las réplicas estén siempre ajustadas y hacer, en fin, que toda la maquinaria funcione con precisión. Por supuesto, este “más difícil todavía” se puede hacer con una actriz de la capacidad de Fernanda Orazi, a otros creadores, que se sientan tentados de semejante aventura, les podríamos hacer la advertencia televisiva: “Esta representación es potencialmente peligrosa y está hecha por especialistas, no intenten reproducirla en sus obras”.

Con respecto al texto hay que decir que aunque resulta interesante, no pocas veces divertido, y tiene momentos muy bellos no consigue alcanzar la profundidad que uno hubiera esperado del interesante planteamiento original de la obra.

Por un lado, da la impresión de que la construcción de los personajes se ha supeditado más buscando la ocasión en que puedan decir frases hermosas, conmovedoras reflexiones o divertidas ocurrencias, que a la intención de llegar a algún punto en concreto. Esa exigencia de lucimiento hace que los personajes de las hermanas adolezcan de cierta falta credibilidad. Por otro lado, la reflexión sobre la realidad, que planteaba el montaje, el análisis de la forma en que cada uno la gestionamos o el estudio sobre cómo podemos imitar a alguien por dentro, queda bastante diluida, por lo que al final de la función nos preguntamos ¿Cuál era el mensaje? ¿Había mensaje global más allá de las bellas frases?

Los personajes que no aparecen pero que son mencionados por las hermanas han sido dibujados con trazos algo toscos ya que prácticamente lo único que conocemos de ellos son sus encantadoras extravagancias. Las anécdotas sobre ellos son divertidas, a veces hilarantes, pero son una información que se antoja demasiado limitada para poder imaginar al individuo en su complejidad y mucho menos para conseguir entender el origen de los conflictos que se presentan durante la obra y que han provocado que una hermana se vaya a vivir a la otra parte del mundo y que la otra se sienta minusvalorada.

Con respecto a las hermanas tampoco presentan, a lo largo de la función, unas personalidades finamente perfiladas. En un primer momento una de las ellas muestra rasgos marcadamente neuróticos mientras que, en oposición, la otra parece disfrutar de cierta estabilidad, pero, según va avanzando la obra, se rompen estos esquemas sin que parezca que el motivo sea otro que poder ponerlas en situación de decir frases chocantes a la una (muy divertida la narración de la experiencias psicotrópico-hinduistas de Luz) y frases de gran belleza a la otra “amar, como se ama a los muertos”. Las opciones para el lucimiento de la actriz son muchas y, para disfrute del público, Orazi las aprovecha todas.

Hay que tener en cuenta que la obra fue escrita con gran rapidez para presentarla en la primera edición del Festival Fringe de Madrid pero posiblemente volvamos a ver a Andrómeda y a Luz y a su universo familiar en una nueva obra, aún en esbozo, de Denise Despeyroux que llevará el sugerente título de “Los dramáticos orígenes de las galaxias espirales” (de nuevo una frase contundente). Tal vez entonces podamos conocer más sobre las hermanas y su familia.

En resumen, un propuesta muy interesante que gustará a todos los que disfrutan de una buena interpretación, de hecho esta es una interpretación sobresaliente, y que encantará a todo ese público que conecta especialmente con los códigos del teatro argentino.

Actriz: Fernanda Orazi
Dirección: Denise Despeyroux
Vídeo: Bokeh Artes Audiovisuales
Hasta el 3 de febrero en el Teatro Fernán Gómez (Plaza de Colón, 4)
Duración: 75 minutos aprox.

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