Ricardo III

CRÍTICA: Desde 27 Marzo en El sol de York


La sospecha disolvente: Crítica de "Un buen día"

  • Críticas
  • 30/03/2014
  • Redacción tat
  • 1442 Visitas
Un buen día.
Un buen día.

Hace un año, probablemente más, la siempre clarividente opinión pública decidió que un joven era culpable de la muerte de una niña, la hija de su pareja. “Como la niña no era de él…”, se explicaban unos; “Mírale, si es que tiene cara de asesino”, certificaban otros al ver su foto en las noticias. Unos cuantos hasta fueron al juzgado, tantas veces como la policía llevó allí al sospechoso, para gritarle “¡Asesino!” con reconfortante furia. Resultó que el asesino era un columpio y que, aunque la niña no era suya, el acusado la cuidó como si lo fuese. Desde luego, ya no importaba. El que miró la foto y vio maldad dijo: ‘Aún así, no me gusta su cara’; los que fueron al juzgado dijeron que ‘claro, es que los medios lo han presentado…’ y los medios se limitaron a decir: ‘El caso parecía claro’. Nadie contó la historia del joven acusado tras derrumbarse la acusación. Y eso es lo que hace "Un buen día", el penetrante monólogo que se representa estos días en El Sol de York. Un imperdible.

El texto de "Un buen día" fue escrito por Denis Lumborg a mediados de los noventa, mucho antes de que se produjesen los acontecimientos que yo salí recordando de la sala. Además, en la obra no está el tema de la muerte infantil, aunque sí el de los abusos a menores, triste e intemporalmente actuales. Pero lo mantengo: "Un buen día" habla del joven al que acusaron de matar a una niña, y del hombre al que acusaron de abusar de sus hijos. Habla de todas esas personas que, en un momento determinado, vieron desaparecer su crédito moral y jurídico, devorado por una duda de aparente contundencia lógica. Eddie, el padre de familia ingenuo, impulsivo, visceral que cuenta cómo un detalle íntimo y nimio, contado a oídos ajenos a esa intimidad y esa nimiedad, puede desencadenar una persecución voraz. La historia de Eddie ejemplifica el poder disolvente de la sospecha.

Leo lo que he escrito y comprendo que penséis que "Un buen día" debe ser drama sin concesiones, puñetazo teatral. Lo es, pero también es divertido, hasta luminoso a veces. Ésa es una de sus excelencias: trenza la tragedia y la comedia con suma habilidad, juega inteligentemente con los registros, apela tanto a la sugestión como a la empatía. En definitiva, como todos los textos buenos, exige. Es mejor, es cierto, cuando se aleja de algunos pasajes demasiado literaturizados para quedarse junto a la cotidianeidad rota de Eddie. Tiene su raíz en acontecimientos reales, una especie de psicosis colectiva que se vivía en Reino Unido en los años en los que fue escrita y aprovecha esa base para retratar las destrucciones interiores que provoca la duda, el desarraigo que genera la desconfianza, el daño de un padre sometido a la peor extirpación: la de la inocencia respecto a sus hijos.

Pero "Un buen día" también habla de la capacidad de regeneración de los seres humanos. Es Bruno Ciordia el responsable de que el trayecto del espectador de un asunto a otro resulte satisfactorio, y culmina un trabajo notable. Llena el escenario con un monólogo exigentísimo para él, pues le obliga a crear claridad y oscuridad en torno a un mismo acontecimiento del día a día, una caricia, una pedorreta. Tiene que componer un personaje convertido, desde muy pronto y precisamente por el mecanismo de la sospecha que se disecciona en el texto, en ambivalente. Sospecho que hubo de rebuscar mucho dentro de sí para dar, como da, algunas tonalidades poco frecuentes de dolor. Supera sobradamente el desafío e imagino el regocijo de Mariano de Paco, que hace en esta ocasión la dirección que se precisaba: la que no distrae la atención de lo importante.

Me gustó mucho, por acabar por algún sitio, la escenografía. No sólo es funcional, sino que se integra en el montaje para reforzar la acción dramática. Hay mucha sustancia en esas paredes que se amplían, que se estrechan, que se enrejan. Tienen la misma ductilidad que una vida ante los ojos de los demás.

Secciones

Relacionados