Ricardo III

CRÍTICA: Ayer 1 de agosto en el Teatro Nuevo Alcalá


‘La Traviata’ o el encanto de lo popular

  • Críticas
  • 02/08/2012
  • Víctor R. Bachiller
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La Traviata, con la Compañía Estudio Lírico de Madrid y la Orquesta Filarmónica Mediterránea.
La Traviata, con la Compañía Estudio Lírico de Madrid y la Orquesta Filarmónica Mediterránea.

Del 1 al 12 de agosto se representa en el Teatro Nuevo Alcalá de Madrid, la ópera "La Traviata", con la dirección de Helena Herrera e interpretada por la Compañía Estudio Lírico de Madrid y la Orquesta Filarmónica Mediterránea. El elenco que dará voz y cuerpo a los personajes está encabezado por Johana Simon, Moisés Molin, Carles Andrade y Akemi Alfonso.

La sala está a oscuras, el telón anuncia el título y el acto que vamos a ver, y de fondo una música intenta decirnos algo sobre lo que se va a representar y va silenciando el murmullo de la platea. Cuando se alza el telón, aparece un salón parisino ocupado por personas con ropajes de fiesta y copas en la mano. Es una composición estática, pero un golpe de música les hace moverse. La música ahora suena más aprisa y se oyen risas. Es la fiesta privada de Violeta Valéry, protagonista femenina de "La Traviata".

Aquí, como en tantas ocasiones, lo que se mnuestra es solo apariencia, pura fachada. Esa fiesta donde la música y el alcohol tienen vía libre, es la antesala de una historia menos alegre. A los personajes la tragedia les es de momento indiferente. Y al público también, tan contento por asistir a una fiesta de la corte parisina, que marca con sus pies los ritmos de la escena del brindis haciendo vibrar el suelo del teatro. Ellos son ajenos a todo, pero la tragedia ha encendido la llama. En la fiesta está Alfredo Germont y ya ha sido presentado a la anfitriona. Cuando se quedan a solas, él se declara.

Porque la fiesta es la excusa de Verdi para introducirnos con ánimo en la historia que nos quiere contar, advirtiéndonos que tras una risa siempre puede venir un lamento. "La Traviata" es la historia de una mujer que no puede amar al hombre que quiere por deseos del padre de éste. Algo que marcará el devenir de la trama: La fiesta en casa de Flora ya no será un escenario donde reír y beber. Los asistentes serán testigos de cómo Alfredo ultraja públicamente a Violeta por haberle rechazado. Todos los personajes se unen contra Alfredo, y el público, se divide entre lo que debería ser y lo que es en realidad; entre lo que ve y lo que le gustaría ver.

En algunos lugares y en algunos momentos Traviata ha sido traducido como “descarriada”. La traducción le viene perfecta a la figura de Violeta, que no solo ha sido apartada del amor de su vida, sino que ahora debe soportar humillación por parte de él. El autor reserva a la pareja un tercer acto para que se reconcilien, pero el destino se interpone de nuevo mostrándonos a una Violeta muy enferma. Alfredo llega, y junto a su amada recuerdan los días en que fueron felices. Pero Violeta muere y no hay tiempo para el perdón mutuo. A Alfredo no le consuela el recuerdo, y llora amargamente sobre el escenario, dando por finalizada la obra.

Helena Herrera y Jesús Cordón, directora musical y director de escena respectivamente, componen esta versión de "La Traviata" con una maestría innegable, dando el ritmo y el tiempo necesarios para que una historia tan descorazonadora no desgarre por completo, dejando espacios para poder digerirla como es debido. El admirable trabajo de la Orquesta Filarmónica Mediterránea contribuye a recalcar esos ritmos marcados, ayudando además a que las emociones de la historia lleguen directamente al público.

Sin olvidarnos de la Compañía de Estudio Lírico de Madrid, encargada de dar voz al texto con una fuerza y una profesionalidad espectaculares. Cabría destacar, entre todas sus maravillosas voces, las de Johana Simon, Moisés Molin y Carles Andrade, protagonistas de esta historia que con sus voces e interpretaciones, consiguen componer algunas escenas memorables.

"La Traviata" es un melodrama descarnado, pero los autores de esta versión consiguen que todo se haga más llevadero. Esta versión sería muy del agrado del autor, Giuseppe Verdi, siempre tan popular, tan arraigado a la tierra en sus composiciones. Y Helena Herrera ha conseguido acercarse a esa visión verdiana de La Traviata.
 

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