Ricardo III

CRÍTICA: 7 de mayo en Microteatro


Microcrítica de "Mi celda"

  • Críticas
  • 08/05/2013
  • Daniel Ventura
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Mi celda.
Mi celda.

La fórmula de los pequeños comprimidos teatrales (y cuanto arte y osadía e inteligencia hay en esa compresión) funciona a plena potencia en un espacio también comprimido, en el que el espectador es alcanzado incluso físicamente por el trabajo interpretativo. Esa proximimidad, qué digo, esa intimidad entre actores y público es utilizada con maestría en "Mi celda", la última producción de Serendipity Teatro. El montaje, que tiene como base un texto de Susana Mercado y está dirigido por Juan Ángel Melero, es una reflexión descarnada sobre el abandono como una forma de secuestro, y merece mucho la pena ver cómo Marta Arrabal y Daniel Rimón, los dos jóvenes actores que lo protagonizan, dan fuerza a la patada en una de nuestras más nuevas y dolorosas costumbres que la obra pretende ser.

No se puede adelantar mucho más sin estropear la cápsula; así que tanto los que se fíen de mí como los que no tendrán que degustarla ellos mismos en Microteatro por Dinero, que es donde se estrenó ayer. Los habitacioncitas que forman la entraña de Microteatro son lo que se llama un "lugar caliente"; el lugar idóneo, vamos, para estar en "la pomada".

Es una moda feliz, porque Microteatro por Dinero posee atributos de sobra para merecer su éxito, pero como toda moda, es en cierto modo enceguecedora. En el sentido de distraer la atención de lo importante, que es ver teatro, hacia lo banal, que es que te vean ver teatro. Sería una pena que la distracción se consumase (lo que digo es sólo una reflexión al aire), porque implicaría un olvido de lo que, a mi parecer, significa Microteatro realmente: una pura revolución de la escena madrileña.

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