El método Grönholm (Tamzin Towsend)

El método Grönholm es una comedia despiadada de Jordi Galcerán, dirigida por Tamzin Towsend. Con Luis Merlo, Jorge Bosch, Marta Belenguer y Vicente Romero.
El método Grönholm es una comedia despiadada de Jordi Galcerán, dirigida por Tamzin Towsend. Con Luis Merlo, Jorge Bosch, Marta Belenguer y Vicente Romero.

Comedia

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El método Grönholm, comedia despiadada e hilarante de Jordi Galcerán, dirigida por Tamzin Towsend. Con Luis Merlo, Jorge Bosch, Marta Belenguer y Vicente Romero.

El método Grönholm vuelve al teatro, esta vez, al Teatro Cofidís Alcázar de Madrid. Desde su estreno esta obra de teatro se ha representado en más de setenta países y continúa reponiéndose.

Horarios y sesiones para ver este espectáculo

El método Grönholm es una comedia despiadada de Jordi Galcerán, dirigida por Tamzin Towsend. Con Luis Merlo, Jorge Bosch, Marta Belenguer y Vicente Romero.
El método Grönholmes. Una comedia de Jordi Galcerán, dirigida por Tamzin Towsend. Con Luis Merlo, Jorge Bosch, Marta Belenguer y Vicente Romero.

Sinopsis de El Método Grönholm

Una empresa de reconocido prestigio internacional, ha de contratar a una persona que se incorpore inmediatamente a su equipo de trabajo para ocupar un cargo de responsabilidad. Las condiciones laborales y retributivas que se ofrecen son muy interesantes, lo que hace crecer el número de aspirantes a obtener este trabajo. Mediante un sistema poco convencional de selección de personal, la empresa espera cubrir pronto la plaza.

El inicio de la obra nos sitúa en una sala donde aparecen, progresivamente, las personas que han sido seleccionadas para realizar una entrevista conjunta con un representante de la empresa. Enseguida observamos que el método que se sigue es poco corriente. El tiempo pasa, los candidatos se encuentran solos y nadie se presenta a explicar cómo se desarrollará el proceso selectivo. Finalmente, los aspirantes se dan cuenta que están reunidos en una sala aislada del exterior y no pueden salir.

Desarrollo de la obra de teatro

Pronto empiezan a ser conscientes de que el objetivo de la reunión es ver cómo se aclimata cada uno de ellos ante situaciones adversas y valorar la capacidad que tienen de resolver los conflictos que se generan dentro del grupo. Por tanto, presuponen que alguien, desde fuera de la sala, los observa para determinar cuál es la persona adecuada para ocupar esta plaza.

Mientras tanto, los candidatos deben superar unas pruebas inusuales consistentes a manifestar sus opiniones sobre las situaciones que alguien desde fuera plantea y que llegan a la sala a través de un complejo sistema de comunicación. A partir de ese momento cada aspirante debe mostrar sus habilidades y sus carencias, su rechazo o su solidaridad hacia los compañeros, su voluntad de ayudar o de descalificar a los otros candidatos, hasta que uno a uno se vayan retirando y se quede el último, que será quien obtenga el trabajo.

Las pruebas, desde un punto de vista emocional, son cada vez más duras y algunos personajes sufren porque, igual que si estuvieran inducidos a formar parte de un psicodrama deben explicar experiencias íntimas; esto desencadena que los otros personajes, que deben opinar sobre estas experiencias, se decanten directamente para aplicar el juego sucio y la crueldad para conseguir su objetivo.

La reunión, en medio de fuertes presiones, se convertirá en el espejo donde los personajes reflejarán su humanidad o insensibilidad y su empatía o intolerancia.

Equipo artístico y técnico de El Método Grönholm

Reparto:
Luis Merlo
Jorge Bosch
Marta Belenguer
Vicente Romero

Autor: Jordi Galcerán
Dirección: Tamzin Townsend
Ayte. dirección: Chema Rodríguez

Producción: Carlos Larrañaga
Ayte. producción: Andrés Belmonte
Escenografía: Anna Tusell
Construcción escenografía: Mambo Decorados
Diseño iluminación: Felipe Ramos
Diseño vestuario: Gabriela Salaverri
Jefe técnico: David González
Diseño gráfico: Alberto Valle de Hawork Studio
Fotografía: Sergio Parra

El Método Grönholm en cine

El método es una película de Marcelo Piñeyro coproducción de Argentina y España. Está basada en la obra de teatro El método Grönholm, de Jordi Galceran. Fue estrenada el 16 de marzo de 2006.

Un grupo de personas se presentan en una oficina para conseguir un puesto de trabajo.
La sala se muestra muy callada con los miembros que tienen que llenar un formulario. Al poco tiempo se dan cuenta de que los han encerrado, y a partir de ahí deberán realizar varias pruebas colectivas eliminatorias, centradas en la argumentación por parte de los candidatos. Cada actividad pondrá a prueba las capacidades de los solicitantes, conservando a los más aptos para tomar el empleo. Todo esto en un país que está pasando por problemas sociales muy fuertes, y en el que constantemente se llevan a cabo manifestaciones violentas en contra del gobierno.

Diferencias entre película y obra de teatro

Aunque en la obra de Jordi Galcerán sí que hay una crítica importante hacia el mercado laboral, lo cierto es que El método Grönholm era ante todo la disección del perfil de un sujeto egoísta que ha abandonado a los suyos de manera determinante; un vodevil que poco a poco iba transformándose en otra cosa…

La película El método, aumentó del número de personajes y cambio el enfoque -bastante más dramático- ahonda más en esa descripción del mundo contemporáneo, lo que provocó unas airadas quejas del autor Jordi Galcerán.

Nota del Autor, Jordi Galcerán

Después de estrenar “El método Grönholm”, hace ya más de quince años, amigos y conocidos me contaron muchas experiencias propias en procesos de selección. A la luz de algunas vivencias, la conclusión es que me quedé corto en mi comedia. Los retorcidos juegos a los que los psicólogos de mi ficticia empresa sometían a los aspirantes eran menudencias comparados con algunas anécdotas reales. El fondo, sin embargo, era el mismo. ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar para conseguir el trabajo de nuestros sueños? ¿Dónde están nuestros límites cuando la recompensa es lo suficientemente alta?

Aquí nos reímos de ellos, sentimos su ridículo, pensamos que nosotros nunca llegaríamos a esos extremos, pero… Una amiga muy sensata, que optaba a un puesto de dependienta en una zapatería, me contó que en mitad de la entrevista el encargado le dijo que si quería el trabajo se volviera de espaldas y rezara en voz alta un Padrenuestro. Así, sin más. Mi amiga me confesó que necesitaba el trabajo, que el Padrenuestro se lo sabía y, después de pensarlo un par de segundos, se levantó, se volvió y lo rezó. ¿Usted qué hubiera hecho?

La idea de “El método Grönholm”

Nació de una anécdota real. En una papelera, un periodista encontró casualmente las fichas desechadas de unas aspirantes a cajera de supermercado. En ellas, el encargado de las entrevistas había anotado sus impresiones sobre cada candidata. El periodista hizo un reportaje sobre ello y transcribió algunos de sus apuntes. Eran del tipo “ésta no, por gorda”, “moraca, no sabe ni dar la mano”, “apesta”, etcétera. La noticia me llevó a pensar en la relación que se establece entre alguien que necesita un trabajo y aquél que tiene el poder de proporcionárselo. Una situación en la que el aspirante intenta mostrar su mejor cara, o al menos la cara que cree que se espera de él, y el entrevistador intenta descubrir a quién tiene delante y si es el tipo de persona que necesita.

Un juego de engaños y astucia que, llevado al límite, se convirtió en esta comedia. Un juego al que todos hemos jugado alguna vez. Todos hemos sido examinados de una forma u otra y creo que esa es la principal razón por la que “El método Grönholm”, en estos ya más de quince años que han pasado desde su estreno, se ha representado en sesenta y tantos países y continúa reponiéndose.

Todos nos sentimos identificados con los dilemas por los que transcurren los personajes, nos ponemos en su lugar y, en el fondo, dudamos de hasta dónde podríamos llegar si la recompensa es lo suficientemente alta. Por cierto, a aquel entrevistador del supermercado, después del reportaje, lo despidieron por falta de ética, pero si en lugar de haber escrito “ésta no, por gorda”, hubiera anotado “el perfil de la candidata no se ajusta al puesto” no hubiera habido noticia y no habría pasado nada, aunque la realidad continuara siendo la misma, que no la cogía por gorda.

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