El teatro o situarse frente al espejo

Justo Sotelo

El teatro es una de las manifestaciones artísticas que siempre cuenta con actores dispuestos a dejarse la piel sobre el escenario y espectadores deseosos de verlos y entenderlos, ya sea en época de crisis o cuando la sociedad dispone de cierto nivel de vida. ¿Será porque siempre sitúa al ser humano frente a su propio espejo? Esa es una buena prueba que siempre recomiendo a todo el mundo, situarse durante unos minutos frente a un espejo e intentar describir después lo que se ha sentido y lo que se termina viendo.

Desde sus orígenes el teatro español estuvo vinculado a la religión y el carnaval. En cada fiesta patronal de los pueblos y ciudades se representaban autos de Navidad y de tipo sacramental, así como obras relacionadas con el carnaval. En el momento en que se rompieron esas vinculaciones, el teatro adquirió su sentido actual.

El nacimiento de la mitología y las religiones tuvo mucho que ver con la búsqueda de respuestas a las seculares preguntas del ser humano sobre por qué estaba en este mundo, qué lo había creado y para qué. Estas reflexiones están implícitas en el origen del teatro español y los autores prelopistas más importantes, empezando por Juan del Encina, Lucas Fernández y Gil Vicente, y siguiendo con Lope de Rueda, Juan de Timoneda, Alonso de la Vega y Juan de la Cueva. Lope recogerá, como una esponja, las aportaciones anteriores a él y las fusionará en sus tragicomedias.

Moratín escribió un ensayo esencial sobre los orígenes del teatro español, que publicó en 1830 la Real Academia de Historia en forma de discurso, una vez que su autor ya hubiera muerto (Orígenes del Teatro Español, seguidos de una selección escogida de piezas dramáticas anteriores a Lope de Vega. Alicante, edición digital de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2000, basada en la edición de París, Librería Europea de Baudry, 1838). Tras las notas pertinentes se recoge un catálogo histórico y crítico de más de ciento sesenta piezas antiguas anteriores a Lope reunidas por el escritor, empezando por una obra anónima de 1356 llamada: "Danza general en que entran todos los estados de gentes" y terminando por la "Tragedia de la destrucción de Constantinopla", de Lasso de la Vega, de 1587.

En la segunda parte, se reúne una colección de piezas dramáticas anteriores también a Lope. De esta forma se resumen los pilares del teatro renacentista y moderno que confluirán en la obra de este, y que se irán desgranando en este blog en las próximas entregas.
 

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