Entrevista a Carmelo Gómez

Triunfa actualmente en el Teatro con "Todas las noches de un día"

Carmelo Gómez
Se ha refugiado en el teatro y triunda con "Todas las noches de un día". Carmelo Gómez nos habla de su proceso de maduración profesional.

Actor. Oriundo de Sahagún, León. Protagonista de películas míticas como “Días contados”. Muestra su rebeldía contra el cine y las nuevas series de televisión refugiándose en el teatro. Carmelo Gómez nos habla de su proceso de maduración profesional.

Una entrevista de Juanjo García.

 

Teatro a Teatro: Se te ve muy desencantado con el mundo del cine. ¿Consideras que un actor tan laureado y tan prestigioso como tú, ha sido faltado al respeto?

Carmelo Gómez: Bueno, tengo que decir que cuando yo agarre el cine era la época de un cine glorioso, con películas españolas de presupuesto medio que viajaban a todos los festivales. Películas de contenido. Todo esto cambio cuando las televisiones entraron en escena. Con lo cual ha cambiado todo y se ha pasado de una obra artística a un mero entretenimiento. Y me he sentido incómodo. Y luego, claro que han pasado más cosas.

 

Teatro a Teatro: Te replanteo la pregunta. Tengo entendido que en los últimos tiempos estabas un poco molesto porque te viste obligado a hacer unos castings que tú pensabas que no correspondía que los tuvieras que hacer a tenor de los éxitos de tu carrera…

Carmelo Gómez: Sí. Es lo que llaman la famosa “prueba”. En ella te someten a una determinada, para mí, tiranía. Porque yo no creo que en este momento tenga que demostrar gran cosa. Más allá de que es verdad que pueden pasar los años y la memoria falla. O fallan los reflejos. Todo eso puede ser. Pero yo sigo siendo un actor. Y eso lo he podido ver y constatar gracias al teatro. Y que hagas una prueba para TVE en la que me ponían las manos en la cara. A mí no me pone las manos en la cara nadie. ¡Y mande todo a tomar por culo! Dije que no volvían a tocarme nunca más. Y así ha sido.

Carmelo Gómez y Ana Torrent

Teatro a Teatro: Pero tuviste la suerte de tener el teatro como refugio…

Carmelo Gómez: Sí. Afortunadamente surgió la posibilidad con “El alcalde de Zalamea” y lo hice con muchas ganas. Es esto. Tenía muchas ganas de reivindicarme. De decirle a los demás, no solo a mí mismo, que todavía podía… porque estos miserables me habían hecho creer que estaba acabado. Y eso es muy fácil hacerlo con un actor. Porque un actor es siempre un ser muy desprotegido, que vive expuesto.

Con lo cuál, me demostré a mí que todavía podía ser actor, y ahora estoy más fuerte que nunca. Estoy haciendo de todo. No solo lo concerniente al teatro, sino dando talleres de teatro clásico, de Lorca y de Cervantes… Sobre todo clásicos. Y haciendo lectura de poesías. Estoy también dirigiendo una pieza llamada “La prueba” en Pamplona. Llevo dos años que no paro de hacer teatro de una manera o de otra. Estoy encantado.

Todas las noches de un día. Carmelo Gómez y Ana Torrent

 

Teatro a Teatro: Y ahora, como compañera de función en “Todas las noches de un día”, una Ana Torrent que quitando un papel en una serie de televisión, también es otra “exiliada” hacia el mundo del teatro, ¿no?

Carmelo Gómez: Sí, supongo que sí. Yo lo único que te puedo decir es que es una gozada trabajar con Ana Torrent. Hace mucho tiempo que no tenía una compañera de ese nivel, de ese calibre. Hemos hecho un gran trabajo juntos. Con nuestras diferencias, diferentes puntos de vista, generando un debate. Pero ahora somos muy amigos y estamos muy unidos. Entre nosotros no hay ningún tipo de revancha, ni de competitividad. De momento todo va muy bien y nos espera una gira muy larga. Con lo cual yo espero que esto dure mucho tiempo porque es muy bonito vivir el teatro así.

 

Teatro a Teatro: Hablemos de “Todas las noches de un día”, con la que estáis girando por toda España y a punto de entrar en Madrid. Una obra que transcurre en un invernadero, con dos únicos intérpretes, Ana (Silvia) y tú (Samuel). Aunque con más personajes que intervienen a través de vosotros, ¿verdad? Háblanos un poco de este montaje.

Carmelo Gómez: Es un texto muy poético, escrito por Alberto Conejero. Toda la fuerza dramática está fundamentada en las palabras, en el lenguaje poético. Esa es para mí la magia fundamental del teatro. Luego estamos ante un proyecto que no es mero entretenimiento, ni comedia absurda. Es también una mirada a la naturaleza y a todo lo que tiene que ver con ese bello mundo en el que estamos. Pero sobre todo es una relación con la muerte para que esta no sea luctuosa, ni judeo cristiana. Esa cuestión de la pena, de la tristeza, de lo terrible, del que se ha ido, de la ausencia…

Y gracias a nuestra imaginación podemos traer a nuestros seres queridos para que estén cerca, al margen de una foto. Los podemos recordar muy próximos a nosotros si tenemos ese poder abstractivo. Yo creo que la función tiene ese poder. O seduce por ahí. Y los personajes están constantemente llamándose y llamando a otros personajes que no están en el escenario pero con los que se hablan. Es como ese juego infantil… que tiene mucho que ver conmigo. Yo pase muchísimas horas solo de niño y a la vez jugaba con mucha más gente que estaba allí en los juegos. Y pase horas muy entretenidas, muy creativas. Cuando leí el texto fue lo que me interesó, y me lancé. No estaba aún Ana. No estaba nadie.

Teatro a Teatro: Sí. Sé que Luis Luque primero te eligió a ti y después empezó a estructurar esta obra. Pero, ¿Por qué un día puede tener tantas noches?

Carmelo Gómez: Es un pasaje de la vida de estos dos personajes que ocurre casi todo de noche. Entonces, hay un día en que se recuerda todo eso. Son todas las noches de un día. O todos los días de una noche. Da igual. Son todos esos recuerdos que afloran en el momento en que se invocan. ¿Por qué ocurre de noche? Esta es una influencia muy lorquiana. Porque es la hora de las brujas, la hora de las meigas, la hora de la magia, la hora de la imaginación, la hora del silencio. La hora en que las plantas, aparentemente, duermen. Pero están más vivas que nosotros. Y como todo sucede en un invernadero, que todo suceda de noche le da un aspecto mágico.

 

Teatro a Teatro: En un fragmento de la obra he oído una frase que me ha encantado, porque creo que es muy poética y me gustaría que nos la explicases: “De repente este jardín estaba dentro de mí”.

Carmelo Gómez: Mi personaje es hijo y nieto de jardineros. Y solo empieza a entender el jardín cuando tiene una visión más apasionada, más enamorada, de la persona que lo regentaba. Que era una mujer, que es el personaje que representa Ana. Y una vez que la vio, el jardín le significo otra cosa, porque estaba absolutamente vinculado a ella.

Entonces las plantas tienen un sentido porque ella le explicó lo que era cada planta, como se decían en latín, como se regaban, como se andaba por ahí en ese jardín. Es el momento en el que toma contacto con ella y a la vez toma contacto con el jardín. Entonces decir que el jardín entro en él es decir que ella entro en él. Pero él no se atreve a decir que está enamorado de su señora. Una cuestión de clases. Entonces, a partir de ahí se generan esos mini conflictos internos del amor.

 

Teatro a Teatro: Tenéis por delante planteada una gira larguísima durante 2019. ¿Te va a quedar tiempo para hacer algún otro proyecto (aparte de dar clases y todo esto)?

Carmelo Gómez: Hay un montaje mío de Lorca que lo voy a girar por ahí. A mí me pasa como a Conejero, me encanta ese poeta. Me enloquece. Pero estoy en un momento en que doy un paso y me ofrecen algo. Entonces no descartaría nada aunque la agenda esté muy apretada. Pero cuando encuentre huecos, me gustaría hacer algo más de dirección otra vez. Ese es un mundo muy apasionante, muy rico.

 

Teatro a Teatro: Pues Carmelo, mil gracias por haber encontrado un huequito en esa larga y agotadora gira…

Carmelo Gómez: Gracias a vosotros.

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