Festival Internacional de Teatro de Mérida

PROFESIONALES: Uno de los grandes éxitos de 2013


Entrevista a Asier Etxeandía "El intérprete"

Fría mañana de diciembre en Madrid. Hemos elegido “La Central” de Callao, como punto de encuentro. 70.000 libros visten las tres plantas del edificio, que alberga una variada programación de actividades culturales. El lugar perfecto para entrevistar a Asier Etxeandía, protagonista y responsable principal de "El intérprete".

Teatro a Teatro.- El punto de partida, esto de cantar contra un rincón, ¿no será un poco egocéntrico?
Asier Etxeandía.- Sí, por supuesto, pero todo actor es egocéntrico. Yo creo que parte de una búsqueda de uno mismo, para que digamos que dentro de la exposición, dentro del extremo egocéntrico, es la pescadilla que se muerde la cola y acabas desapareciendo de alguna manera. Creo que es responsabilidad de los actores que dentro de ese egocentrismo y de la introspección, de la auto expiación, llegar al final a un punto que sea justo todo lo contrario. De un gran compartir o de todo lo contrario. Y al final olvidarse de uno mismo.

TAT.- Tú comentabas que un poco el punto de partida de este espectáculo, "El intérprete", es un poco tus vivencias, tu infancia y esa sensación de estar solo en el patio del colegio y sentirte raro pero... ¿qué es ser raro?
AE.- Ser raro es algo que te ponen los demás, algo que no te pones tú porque uno nunca es consciente de que es de ninguna manera. Pero bueno digamos que es no encajar en la sociedad, de alguna manera con el cómo quieren que seas y desde pequeños quieren que seamos de una forma muy concreta. En vez de encontrarnos a nosotros mismos tenemos que hacer un esfuerzo terrible por saber quiénes somos, porqué nos llevan hacia otro lugar, a ser parte de una manada, a formar parte de algo en vez de potenciar lo que somos. Lo que pasa es que yo tuve la gran suerte de tener una gran confianza en mí mismo desde muy pequeño (a pesar de que los demás no la tenían porque era un fracaso escolar y no aprobaba ninguna materia...).

TAT.- Bueno, pero esto nos ha pasado a muchos...
AE.- Sí, ¿verdad? Bueno, pero si no aprobabas pues ya te estaban diciendo que no solamente eras insuficiente sino muy deficiente y tu ibas con las notas que te daban los jesuitas para tus padres con un muy deficiente. Y la verdad es que me he dado cuenta que gracias a esos “muy deficientes” ahora soy actor. Por eso creo que lo de ser raro en esta sociedad es bueno porque al final al menos tienes otras inquietudes, cosas que no son lo que te marcan.

TAT.- Me pareció interesante que el espectáculo naciera a partir de dos o tres clichés, y uno de ellos son los amigos invisibles. Háblanos un poco acerca de esos amigos invisibles.
AE.- Bueno, la verdad es que todo esto surgió de una forma muy básica. Realmente yo lo utilizaba siempre de pequeño. Y necesitaba encontrar una atmósfera, un por qué hacer el concierto, ya que tenía mucha necesidad de cantar y de poder encontrar la razón por la que me dedico a esto. Pues trabajas... te va bien en la vida dentro de lo que cabe... pero a veces se te olvidan un poco las raíces de porque te dedicas a esto y ese porque estaba en mi infancia totalmente. Me di cuenta que donde más me pasé de ensayos fue imaginándome a mis amigos invisibles que eran mi público en mi habitación desde muy pequeño. Creo que lo hemos hecho todos los que hemos querido ser artistas, actores. Y un día lo decidimos así: “creo que la forma más honesta de yo desnudarme y encontrar que el público no esté en mi contra y me juzguen sino que sean como yo me los he imaginado, tal y como yo quiero que sean”. Así tú le das un personaje al público, un personaje que está a tu lado. Yo decido quien eres y hago que empatices con mi vida inmediatamente...

 TAT.- … y esos amigos invisibles se tornan en más visibles, ¿no?
 AE.- Claro. Y al darles un personaje te entienden más y disfrutan más porque se olvidan de que son ellos y pasan a ser como se los imagina “el intérprete”. Lo cierto es que no fue nada premeditado, fue como en un ensayo directamente. Empecé a tratarles como mis amigos invisibles y me sentí como en casa... y así se quedó.

TAT .- Ahora todo el mundo habla de “dejarse querer”... ¿Tú te dejas querer?
AE .- Yo sí. Mucho. Bastante. Lo más importante en mi vida son las relaciones humanas que me rodean y todos los amigos que tengo. Que la gente dice que los amigos se cuentan con los dedos de una mano. Bueno, sí, es cierto que así es para las personas más cercanas, pero también considero que la inteligencia emocional es muy importante para dejarse querer y para hacer cualquier cosa en la vida. Tiene que ver con la empatía con el otro, y tiene que ver con las ganas de compartir y con la curiosidad y con la escucha. Y tiene que ver con ser actor. Si no entiendes a los de enfrente, entonces no entiendes nada. Para mi es importante dejarme querer.

 TAT.- Mucha gente dice que el éxito de “El intérprete” es el éxito de Asier Etxeandia pero detrás está Factoría Madre Constriktor. ¿Qué es Factoría Madre Constriktor y quienes la forman?
AE.- Realmente me alegro que me hagas esta pregunta porque lo digo todo el tiempo. Es muy difícil hacer compañía, hacer empresa... y quisimos se llamase factoría porque empezamos sin un puto duro. Y en este país es prácticamente imposible crear una productora de teatro o sacar una obra de teatro adelante porque no te apoyan de ninguna manera. Y aunque llenes los teatros te da justito para pagar todas las cosas que tienes que pagar. Entonces bueno, como nos juntamos cuatro grandes flipaos, que somos Tao Gutiérrez que es el director musical, Ana Sánchez de la Morena que es productora (que viene de una productora pequeña, pero con una visión acojonante de lo que es para ella el arte), José Luis Huertas que es productor, actor y regidor y controla toda la parte de atrás del teatro como no he conocido a nadie y yo que soy el flipadito de la banda. Nosotros somos los cuatro tentáculos del pulpo que es Factoría Madre Constriktor. Empezamos con “El intérprete” y trabajamos muchísimo porque para que salga algo hay que trabajar duro. Y bueno, nuestra intención es durar no solo para el teatro sino para ser una factoría de creación donde podamos apoyar el cine (acabamos de producir un corto), artes plásticas, danza... lo que sea. Es como una especie de núcleo, de laboratorio, donde realizar sueños. Y por ahora lo estamos consiguiendo. Sin pasta, tenemos una estructura donde cada uno conoce su trabajo y lo hace impecablemente bien y con un amor brutal, que hace que podamos vivir de ello y que trascienda.

TAT .- ¿Es bueno o malo que importantes críticos se hayan quedado sin poder veros por el éxito tan enorme de público?
AE .- Pues es bueno, ¿no? (Se ríe) Los críticos que han venido nos han puesto por las nubes y además como en este caso hablo de mí, pues me pone en un punto de autoestima maravilloso. Y además hablamos de críticos a los que no les gusta cualquier cosa. Pero realmente la crítica no puede ser la razón principal por la que hagas las cosas. A mí me han puesto un día a caer de un burro y al día siguiente esa misma persona ha dicho todo lo contrario y eso tiene mucho que ver con tu estado de ánimo y muchas otras cosas. “El intérprete” puede gustar o no gustar pero lo importante es que llena los teatros.

TAT .- ¿Qué valoras más, el “me quieren” del público o el “me valoran” de los críticos?
AE .- Me realizo. Porque al final que me quieran o no va a ser un poco engaño, ¿no? Es un poco como la frase aquella de llenar las copas y como derramarse. Para mi “El intérprete” es casi terapéutico porque es una forma de que tenga sentido mi vida, que lo que estoy haciendo le valga a otra persona. Ahora, con casi 40 años, ya me quiero. No soy más ese niño de 9 años que necesitaba que lo quisieran. Y la gente, cuando está viendo el espectáculo, se quiere a sí misma y se siente identificada de alguna manera. Si se quedase solo en una sensación de admiración, se produciría una sensación de vacío un poco extraña. A mí lo que más me gusta de “El intérprete” es que la gente sale queriéndose más a sí misma y con ganas de cambiar cosas en su vida. Como una pareja que vino hace poco. Trabajaban en un banco en Donosti y me mandaron una carta para decirme que después de ver tres veces la función de repente han dejado sus trabajos en el banco y van a abrir una editorial de libros para apoyar a gente joven porque son unos grandes lectores y se han dado cuenta de que toda su vida han estado haciendo lo que no querían. Para mí esto hace que mi trabajo tenga sentido.

TAT .- Parece que entre la gente que sigue tu carrera teatral, los personajes que más repercusión te han dado han sido los más transgresores, los más provocadores (Cabaret, Barroco, El sueño de una noche de verano, El intérprete...). ¿Puede ser que estos papeles sean los que mejor te vayan y seas un provocador?
AE .- Bueno, creo que la vida al final te da las cosas que proyectas. No considero que ande ahí provocando pero sí que me parece que cualquier personaje que hagas tiene que provocar algo. Sí que es cierto que mi lectura de los personajes que he hecho es la de apretar las tuercas, los resortes... o encontrar esta cosa de “comerme la boca” o “darme de hostias”. Esto es interesante. Y quizás los personajes que más relevancia han tenido de los que he hecho son los que tenían este punto. El Maestro de Ceremonias tuvo mucha repercusión porque lo hice casi tres años. Si, la verdad es que siempre me han dado personajes con muchas aristas, muy limites, con los que disfruto mucho... pero también sé hacer una persona normal... que también tiene sus aristas.

TAT .- Me llama la atención que un actor de tu trayectoria no es conocido por su trabajo en el cine y si más por el teatro y la televisión.
AE .- En cine aún no he tenido un personaje... he participado en películas maravillosas, pero no he tenido un personaje tan potente como los que me han dado en teatro.

TAT .- Ya. Por eso quería preguntarte si el papel más interesante que has hecho en cine haya sido el de “Las 13 rosas” que era un poco prolongación del artista
AE .- Yo me siento muy orgulloso de “Los días no vividos” que hice el año pasado. Una película independiente, maravillosa, que no ha tenido mucha repercusión y que no estuvo prácticamente en los cines, pero creo que es uno de los trabajos más bonitos que he hecho en mi vida. El personaje era muy bonito. El de “las 13 rosas” también. Este año que entra voy a encontrarme con personajes más difíciles en cine y más parecidos a lo que he tenido en teatro. Pero si... en teatro es que he tenido la oportunidad de hacer a personajes como Dante, Valmont, al padre de Hamlet, a un centauro, al Maestro de Ceremonias y claro en comparación con lo que he hecho en cine son personajes mucho más vistosos.

TAT .- ¿Tu eres de los que creen que un actor se demuestra subido en un escenario?
AE .- No. En absoluto. no. Eso son etiquetas. Para nada. El actor es una máquina engrasada que en cualquier momento tiene que contar una historia y yo admiro mucho a algunos actores que no han pisado el teatro en su vida y que tienen miedo al escenario pero en cine hacen un trabajo impecable. Creo que eso son demagogias.

TAT .- Volviendo a “El intérprete”, tenéis preparada una gira que solo en los tres primeros meses del 2014 garantiza ya casi 30 funciones. ¿Son unos cuantos, no?
AE .- Por desgracia son pocos. A comparación con todas las que tengo que hacer en mi vida... (Risas) Son pocos, hombre. Y además ten en cuenta que “El intérprete” solo lo hago los viernes y los sábados. Solo en Bilbao voy a hacer tres días porque me agoto. Pero yo estaba acostumbrado a hacerme doblete todos los días. Cabaret eran tres horas con doblete viernes, sábado y domingo. Y hacíamos función de lunes a domingo. O sea que esto para un actor de teatro es moco de pavo.

TAT .- Ya, pero... en los tiempos que corren... una producción independiente, conseguir cerrar tantos bolos... eso quería decir...
AE .- Está muy bien. Estamos muy contentos. Lo quiere todo el mundo y nos llaman directamente de los teatros para programarlo y... sí, sí, sí... estoy muy contento.

TAT .- Si lo que está triunfando en el teatro ahora son “La llamada” y “El intérprete”, dos obras independientes, de pequeño formato...
AE .- Las tres obras que han ganado este año los premios en El País son obras “off”. Esto dice mucho, ¿no? Esto es de puta madre. Me parece maravilloso.

TAT .- Sí. Lo es desde un punto de vista artístico, pero ¿representa que estamos yendo hacia un teatro de pequeño formato?
AE .- No creo que “El intérprete” sea de pequeño formato, y “La llamada” tampoco. Creo que lo interesante es que hay una nueva generación, un movimiento muy fuerte, que tiene más fuerza que las depresiones que estamos viviendo o que los dogmas que nos están haciendo vivir. Creo que gracias a toda esta crisis anticultural hay una revolución por debajo donde la gente dice “pues hacemos lo que nos da la gana aunque sea con cuatro duros”. Y resulta que ahora somos los que llenamos los teatros. A mí me produce una esperanza maravillosa.

TAT .- Ya que mencionas la situación que se está viviendo en estos momentos... ¿Cómo vives tú, como actor, esta situación de desprecio hacia la cultura?
AE .- Terrible. Creo que estamos en un país que... pufff... a mí me parece aberrante todo lo que está ocurriendo y lo peor es que los daños colaterales los vamos a notar a largo plazo. Notaremos lo importante que es la cultura cuando nos quedemos sin ella, porque vamos a ser una panda de borregos. Creo que si un país tiene cultura te haces empático, sin prejuicios, inteligente emocionalmente. En cambio creo que estamos yendo a lo contrario, a quitar libertades, a humillar. Creo que vamos a tener dificultades terribles. Vamos a ser, de los países primermundistas, el país que menos apoya la cultura.

TAT .- He visto en vuestra página web (www.elinterprete.es), en el apartado de lo que dicen de vosotros, una sección donde dan su opinión sobre el espectáculo amigos y gente variopinta de la cultura... desde Loles León o Rossy de Palma a Mario Vargas Llosa. ¿Cómo valoras que el mundo cultural de ese espaldarazo a “El intérprete”?
AE .- Maravilloso. Como tú has dicho gente muy variopinta y gente que sabe lo que cuesta... sabe lo que cuesta exponerse, sabe lo que cuesta sacar una obra adelante... y bueno, a mí me da mucha confianza, la verdad. Es maravilloso que la gente de la profesión te respete y te quiera. Bueno, yo creo que también tengo muchos amigos en la profesión porque allá donde he trabajado he disfrutado mucho de las relaciones. Creo que hay que amar a tu compañero. Y he creado grandes relaciones de respeto y de cariño con mucha gente. Por eso pienso que mucha gente se alegra de que ahora esté realizando mi sueño, que haya tenido los cojones de hacerlo. Llevaba muchos años queriendo hacerlo, pero esta sociedad te lleva a un “no lo hagas que puede tener una repercusión, no te la juegues tanto...” y te vas quedando como uno más del montón como actor. Hay algo que toda la profesión está deseando, algo de “a tomar por culo”, esto es lo que quiero hacer, lo que he soñado y al final todo pasa por el ridículo.

TAT .- ¿Cómo te gustaría que se vendiera “El intérprete” al público potencial?
AE .- Bueno pues... que si quieren vivir algo especial en sus vidas y quererse un poco más a sí mismos y celebrarse a sí mismos, es un buen marco para hacerlo. Que es más allá de un concierto, de un show, de una obra de teatro. Creo que es algo muy bello lo que estamos haciendo.

TAT .- Y alguna otra obra de teatro que a ti te gustaría recomendar como espectador...
AE .- Pues “La llamada” me ha gustado mucho porque es muy divertida. “El breve ejercicio para sobrevivir” en La casa de las pulgas. El “Macbeth” de José Martret. Lo que hace Alberto San Juan que ha convertido la Sala Triángulo en el teatro del barrio y está buscando obras con un contenido político y revolucionario. Y creo que lo que hace es muy honesto y nada panfletario. Lo que están haciendo mis compañeros sin apoyo es lo que más me está gustando. Cuando estas en el fango eres mucho más honesto porque no tienes nada que perder.

TAT .- Mil gracias Asier.
AE .- A ti.

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