Ricardo III

ENTREVISTA: A partir del 15 de agosto, en el Teatro Fígaro


Nina Reglero: "La Soga es el suspense por el suspense"

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  • 11/07/2015 : 8:00
  • Daniel Ventura
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El espíritu de Alfred Hitchcock se apodera este verano del Teatro Fígaro de Madrid. Allí se estrena el día 15 la adaptación teatral de su película "La soga", una de las obras maestras del suspense. Mariano Venancio, Aníbal Soto, Kiko Gutiérrez, Markos Marín, Inge Martín y Julián Teurlais son los protagonistas de este montaje que ha encontrado acomodo en el Fígaro después de que el Teatro Nuevo Apolo, donde estaba programado, fuese clausurado. Hablamos con Nina Reglero, la directora del montaje, para que nos cuente todos los detalles de su versión, para hablar de la obra original y de las ideas importantes que hay detrás de cada detalle. "Juego" y "suspense" son las dos palabras clave de esta entrevista:

Teatro a Teatro-. Por si todavía queda alguien que no sepa qué es "La Soga", cuéntame: ¿Qué se van a encontrar los espectadores que vayan a verla al Teatro Fígaro?

Nina Reglero-. Pues "La soga" es el placer del suspense por el suspense. Es una obra de teatro basada en la película homónima de Hitchcock, en la que una pareja de hombres deciden por placer y por una prueba de superacion personal, matar a un compañero. Por superarse todavía más y hacer el reto todavía más difícil, organizan una fiesta, estando el cadáver en un arcón, e invitan a los parientes del muerto, a gente conocida y a un criminalista que fue profesor suyo. Nos basamos en uno de esos guiones magníficos de Alfred Hitchcock, en el que el público siempre sabe mucho más que los personajes y en el que se disfruta con el juego: la posibilidad de que les descubran, que es el juego de los dos personajes, es el juego dramático en el que nos movemos también nosotros.

TaT.- Antes de que Hitchcok la llevase al cine, "La soga" era una obra de teatro. ¿Por qué recurrir directamente a la película, en lugar de a la obra original?

N.R.- Sí, es cierto. Lo que ocurre es que la obra original, la obra de teatro en la que se inspiró Hitchcock, tiene un número bastante más amplio de personajes que la película y tiene además varias localizaciones. Como sabes, ahora mismo, eso entraña dificultades desde el punto de vista de la producción. Además, a la producción le pareció más interesante buscar la referencia de la película, porque eso va a conectar mejor con el público.

TaT.- Vuestra propuesta ha introducido un cambio importante respecto a la película, y tiene que ver con la localización... ¿A qué se debe? ¿Qué perseguís con este cambio?

N.R.- Nosotros hemos situado la fiesta, que originalmente transcurría en el apartamento de los dos protagonistas, en un jardín privado. Lo que queríamos era darle todavía un punto más de dificultad al juego de los dos personajes y, por lo tanto, también al juego del suspense. En en ese jardím y en esa fiesta, todo puede ser observado, puede haber silencios, puede haber ruidos...

Otra cosa que conseguimos es hacer algo diferente a lo que hacía Hitchcock en la película. Nos damos un aire plástico diferente y superamos de alguna manera esa especie de complejo que nos afecta a los creativos del teatro cuando trabajamos con un referente tan contundente como es una película. Hemos intentado librarnos de esa contundencia y trabajar como trabajamos siempre: el negro sobre blanco, que es el guión, y que sea el guión el que nos diriga y nos diga qué es coherente.

TaT.- Me hablas de la película como un "referente contundente" y lo cierto es que "La soga" sigue en la mente de la gente como uno de los grandes clásicos del suspense. ¿A qué crees que se debe su vigencia?

N.R.- Bueno, es curioso. Porque la película no se reconoce como unas de las mejores de Hitchcock, pero sí está reconocida como la que técnicamente era más complicada en la época. Esos famosos planos secuencia que establecía de tirón en el carrete y en los que tienes que descubrir donde cortaba... Precisamente la complicación técnica de la película nos ayuda a darle sentido al juego teatral que hemos planteado, precisamente porque Hitchcok utilizaba el juego teatral dentro del cine, con las marcas para los actores, los movimientos imperceptibles de decorados... Ese juego de perfección técnica es otra de las cosas que ha hecho que se recuerde la película y que sea estudiada en todas las academias de cine.

TaT.- Antes me has hablado del trabajo con el guión, de la búsqueda de coherencia en el juego que habéis planeado. ¿Ha llevado esta búsqueda a otros cambios respecto a la obra de Hitchcock?

N.R. No, no hay cambios de importancia al margen del cambio de localización. Sencillamente, como te decía, hemos ido buscando qué era lo coherente. Por ejemplo, de qué manera podíamos nosotros representar el personaje de Rupert Cadell, que interpreta magníficamente Aníbal Soto. También ha habido algunas pequeñas adaptaciones de los personajes de la fiesta, como el que interpreta Mariano Venancio, el padre del asesinado. Pero lo que hemos hecho sobre todo es darle valor a todas esas cosas y esos detalles de los que Hitchcock llena sus películas. Ahí está, por ejemplo, la pareja de Philip y Brandon y la tensión sexual entre lo homosexual y lo bisexual que se establece con la expareja de Brandon.

TaT-. Has hablado de detalles, y quería preguntarte precisamente por todas las ideas que hay detrás de esas pequeñas cosas y rasgos que Hitchcock introducía en sus argumentos y sus personajes. Para el caso de "La soga", por ejemplo, las referencias a las teorías de Nietzsche sobre el superhombre, la reflexión sobre la radicalidad a la hora de plasmar teorías... ¿Qué presencia tiene todo esto en vuestro montaje?

N.R.- Exactamente, exactamente. Hay mucho de eso en Hitchcock, un intento de comprender por qué se llega a hacer estas cosas, por qué se puede llegar a justificar intelectualmente las diferencias entre los seres humanos. De qué manera, incluso, se pueden tergiversar ideas y conceptos en principio buenos como los derechos humanos, para desarrollar discursos en los que se busca justificación histórica de las diferencias entre seres humanos superiores e inferiores...

Todo esto está muy sutilmente, porque tanto la película como la obra no dejan de ser entretenimiento. Pero realmente, nosotros, al igual que hacía Hitchcock, hemos intentado que todo eso esté reflejado en la estructura psicológica de los personajes, que no deje de estar presente esa idea de Hitchcock de que detrás de cada suspense, detrás de cada asesino, puede haber algo de cada uno de nosotros.

TaT.- Ya para acabar: "La soga" iba a representarse inicialmente en el Teatro Nuevo Apolo, ahora cerrado. ¿Qué te parece lo que ha pasado allí? ¿Cómo os ha afectado como compañía?

N.R.- Lo que ha pasado es algo tremendo, una de esas cosas inexplicables. Es evidente que hay espacios que tienen que ser tratados de manera especial con respecto a la insonorización, sobre todo porque el cumplimiento de los legalismos se traduce en el cierre tan bestia de un teatro. En lugar de cerrarlo de esa manera, con todo contratado, se podía haber buscado un acuerdo: vamos a ver qué pasa, esperaremos a agosto, el teatro cierra entonces y empezamos a trabajar, pero no. La productora recibe el castigo o la venganza o vete tú a saber qué y se produce un ataque a la gente que está arriesgando por hacer cultura en este país y arriesgándolo, además, de forma absolutamente privada.

Nosotros, como compañía, todavía no habíamos empezado a ensayar. Pero teníamos todas las medidas tomadas, la implantación, todo el equipo técnico, la cartelería, los flyers, las redes sociales... y eso es un cargo económico fuerte. Pero bueno, dijimos: vamos a olvidarnos de eso. Estamos encantados de estar en el Fígaro y esperamos que la gente venga a divertirse con el juego del suspense y salga con ganas de cenar e irse de fiesta. Es lo que queremos.

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