Inseguridad social… y tal

Inseguridad social… y tal

Comedia

Un tenor entrado en años sufre un shock al ver por televisión un partido de fútbol y darse cuenta de que no entiende nada, es más, no le interesa en absoluto. Lo ingresan en Urgencias (pobrecillo) de la inseguridad social y los fármacos comienzan a tener efectos ‘secundarios’ provocando ataques de sinceridad.

Un ataque de ansiedad provocado por una incomprensión comprensible durante un partido de fútbol lleva a un pobre cantante de personalidad “entre curiosa y sin interés, pero en cualquier caso extraña y muy común” a las urgencias de la inseguridad social.
En el box hay gente solidaria que va a ver qué le ocurre al cantante, sin saber si aquello es contagioso (lo verá después cada uno en su casa).

Muchas preguntas, algunas músicas y varias frivolidades -eso sí, profundas- se suscitan para un tratamiento imposible, dada la personalidad del personaje. La ópera inmortal está presente -más bien de cuerpo-, junto a las reflexiones sublimes -más bien de alma-.
Los fármacos hacen su efecto, pero parece que es el efecto secundario porque se atreve a decir lo que piensa. ¡Arrrggggg! Y mira por dónde, hay bastante gente que piensa lo mismo.
El drama se desarrolla y el pobre cantante canta y confiesa, eso sí, al piano.

Intérpretes:
Enrique Viana
Eduardo Carranza
David Rodríguez
Miguel Huertas

Guion: Enrique Viana
Escenografía y dirección: Daniel Bianco

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