Insomnio

Luis Zueco

Yo soy de esas personas que duermen poco, se acuestan tarde -trabajando, no piensen mal-, se levantan temprano y por el camino se desvelan con suma facilidad a eso de las cuatro o cinco de la madrugada.

Hubo un tiempo en que está falta de horas de sueño me preocupaba. Ya se sabe que los médicos aconsejan dormir ocho horas diarias seguidas, algo que yo no cumplo jamás. Sin embargo, con el tiempo fui encontrando ventajas a mi insomnio. Menos horas durmiendo, implica más tiempo que emplear en aquello que más desees. En mi caso, en escribir.

Conforme me aprovechaba de mi insomnio, también fui dándome cuenta de que al final del día me encontraba demasiado cansado para trabajar y que, en cambio, cuando me desvelaba y por la mañana era todo lo contrario. Todos hemos oído hablar de que a los artistas disparan la creatividad en las noches de insomnio. Es célebre el caso del arquitecto Frank Lloyd Wright, que se forzaba a despertarse a las cuatro de la mañana para diseñar entonces sus edificios. ¿Y cuántas obras de teatro se habrán escrito de madrugada? ¿Cuántas ideas que luego habrán subido al escenario, habrán surgido de sueños frágiles?

Pero, ¿por qué? ¿Cuál es la razón de esa fases de alta creatividad en noches de insomnio?

Hace poco leí una respuesta científica para esa romántica idea del artista noctambulo. Resulta que varios historiadores y psicólogos han señalado recientemente que despertarse en mitad del crepúsculo era una costumbre que nuestros antepasados tenían y que aprovechaban para leer, escribir, charlar o hacer el amor.

Parece ser que antes de la llegada de la luz artificial, los seres humanos dormían dos veces en una misma noche. No sé a vosotros, pero a mí esto me dejó totalmente sorprendido y, como buen curioso que soy, decidí leer más sobre ello.

Entonces fue cuando descubrí que a esta teoría que justifica la creatividad nocturna se la conoce como sueño segmentado. Según ella, nuestros ancestros solían acostarse poco tiempo después de que se pusiera el sol, ya que llegaban agotados al final del día tras las duras labores. Descansados, se levantaban tres o cuatro horas más tarde. Llegaba así el momento de rezar, leer o otros placeres más íntimos. Era un periodo de entre una y tres horas, para después volver a dormir hasta el amanecer. Hay documentos históricos con referencias sobre estos antiguos hábitos nocturnos.

¿Por qué se acabó? ¿Con que motivo abandonamos nuestra forma de dormir?. La respuesta es sencilla, por culpa de la invención de la luz eléctrica. Fue el progreso lo que acabó con el sueño segmentado.

No sé si la explicación me convence, o si prefiero una alternativa más romántica al asunto, o si me da igual y simplemente creo que hay gente que necesitamos dormir poco. Pero me gusta la idea del sueño segmentado, me gusta pensar que hay gente que se desvela como yo y aprovecha entonces para hacer lo que más le complace, leer, amar, ¿ir al teatro? Estaría bien poder ir a ver una obra a las cuatro de la mañana, ¿quién iría? ¿Qué noctámbulos aparecerían por la sala? ¿Sería verdad que los actores estarían especialmente creativos? ¿Y el público más receptivo?

Para terminar confesaré que he escrito esto post de madrugada, después de desvelarme. Me encuentro en mi fase de sueño segmentado y es posible que tú que estás leyendo estás líneas ahora también lo estés, que nos una esa arcaica costumbre de nuestros antepasados.

Un consejo, aprovéchala.
 

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Insomnio

"Insomnio" es una obra de teatro de objetos que profundiza en la expresividad poética de lo cotidiano, creando, mediante la manipulación artesanal de elementos, una dramaturgia visual y una instalación plástica y sonora.

Sinopsis:
"Un hombre que duerme tiene en círculo a su alrededor el hilo de las horas, el orden de los años y de los mundos". Así hablaba Marcel Proust sobre ese insomnio que da título a la última creación de Xavier Bobés. "Insomnio" es una obra de teatro de objetos que profundiza en la expresividad poética de lo cotidiano, creando, mediante la manipulación artesanal de elementos, una dramaturgia visual y una instalación plástica y sonora.

Playground recoge muchos objetos que han sido abandonados por sus propietarios debido a su estado defectuoso o simplemente por quedarse obsoletos. Investigación y reflexión, creación y exhibición, formación y documentación son los tres ejes básicos de la compañía.

Intérprete:
Xavier Bobés

Dirección y dramaturgia: Xavi Bobés
Compañía: Playground / Xavi Bobés

 

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