La coletilla

Ignasi Vidal

Algunos utilizan las palabras como burladero y elevan a categoría de arte el ardid que permite, con un poco de agilidad verbal y otro tanto de maniqueísmo, decir “no” cuando en el fondo se sabe que se está diciendo todo lo contrario. Cuando el que utiliza el engaño “pasivo” es un servidor público el daño es considerable. Si el que lo hace es el presidente del Gobierno entonces estamos bien jodidos.

La forma (y el fondo) en la que habla de nuestro presidente, a estas alturas, no resiste el análisis. Como sabe perfectamente que ha faltado a su palabra tantas veces, lo que ha moderado últimamente es el tono, más humilde quizás, para seguir utilizando la misma fórmula a la hora de explicar sus planes para el futuro.

Ya muchos deben haberse dado cuenta de que el señor Rajoy, utiliza habitualmente una coletilla para suavizar el derechazo (hablo en términos pugilísticos, aunque bien podría utilizarse también este término en sentido político) y de esta forma administrar con cucharilla de plata el jarabe para sanar la diarrea galopante.

“No es mi intención”, esta es la frasecilla de marras que cada vez que sale de la boca del señor Rajoy, nosotros, los ciudadanos de este país, debemos echarnos a temblar.
Antes de ganar las elecciones y envalentonado por conseguir su ansiada presidencia del Gobierno, dijo que bajaría los impuestos, que con su inmaculada presencia en el sillón presidencial el paro descendería (lo de inmaculada presencia es de cosecha propia. Me parecía que se ajustaba mucho a los católicos gustos del personaje en cuestión) Mucho antes de esto, ante la subida del IVA llevada a cabo por el Gobierno Zapatero, dijo que “…es una solución de mal gobernante” (en realidad lo era pero no precisamente por las subida del IVA).

Los hechos le demostraron, ya en el Gobierno, que con su cara bonita y la de sus ministros, ni siquiera por ser de derechas (lo digo por aquellos que creen ese axioma de que la derecha maneja mejor la economía), la crisis no se solucionaría tan fácilmente y eso que llegó a decir de ésta, el ahora presidente cuando era jefe de la oposición, que “el problema se llama Zapatero”. Los hechos le mostraron la cruda realidad.

Y la realidad le llevó a un nuevo terreno dialéctico ya como Presidente y entonces apareció la maldita coletilla, “no es mi intención”.“No es mi intención subir el IVA”, “no es mi intención no subir las pensiones”. Se admiten variantes a esta forma, así aparece “no entra dentro de mis planes subir los impuestos”, “no tengo en la agenda una gran reforma de las pensiones”, para el viernes pasado decir que “intentaré ser suave” en la reforma de las mismas…y ojo, en la misma rueda de prensa que dijo esto último lanzó un nuevo derechazo :”No tengo intención de subir el IVA e intentaremos bajar el IRPF en 2014”.

A mí me quita el sueño esta coletilla “no es mi intención”. Si uno se detiene en la frasecilla y busca más allá de su literalidad, encontraríamos que
“No es mi intención” es una burda forma de guardarse las espaldas. Significa que “no quiero hacerlo porque yo soy uno de los vuestros y sé lo que esto significa, así que estad tranquilos, no lo haré… pero si lo hago que quede claro que estoy tan en contra como vosotros”.

No critico en sí la medida (que también) tanto como la forma en la que la envuelve de sufrido colegueo y lo peor de todo es que la experiencia nos demuestra que cada vez que este hombre empieza una frase con “no es mi intención” es seguro que el desastre llegará, o sea, que habrá una nueva subida del IVA, no bajará el IRPF y habrá decretazo en el tema de las pensiones (uno más).

Pero para rizar el rizo, antes de finalizar el año, después de reconocer que las cosas no han ido como él esperaba (ya nos hemos dado cuenta, gracias “presi”) suelta la siguiente perla:
“No pido paciencia ni confianza. Pido comprensión con la necesidad de aplicar medidas que a nadie le gustan y solidaridad para entender que todos tenemos que aportar algo”. ¡Bueno, bueno, bueno, bueno! Aquí el tono “Churchiliano”, de no haber tanta contradicción en el mensaje, habría hecho llorar al más duro de la clase.

“No pido paciencia ni confianza. Pido comprensión…” ¿A caso es posible la comprensión sin la paciencia?, ¿no es una cosa consustancial de la otra o al menos lo segundo nos lleva a lo primero?

La vedad es que las frases de nuestro presidente no resisten el análisis. Ahora, ya no sólo entra en contradicción en el fondo, como nos tenía acostumbrados, sino también en la forma.

Y así, siguiendo su juego de “donde dije digo ,digo Diego” podemos estar seguros de que rebasaremos la cifra de los seis millones de parados pues el Presidente dijo “Intentaremos no llegar a los seis millones”.

También utiliza coletillas para hablar de lo que ya no tiene solución. La más utilizada es “Se ha hecho un gran esfuerzo” o “Se ha hecho un esfuerzo descomunal”. Ésta última es la que utilizó el pasado viernes para defender su política de austeridad (fracasada) en la contención del déficit que ya asume que estará por encima del 6,3% prometido.

Y yo me pregunto ¿“quién ha hecho un esfuerzo descomunal”, él, los gestores de Bankia, el señor Montoro o el conjunto de la ciudadanía?

Dice haber hecho un “esfuerzo descomunal” y sin embargo no ha abordado la reforma de las instituciones que con sus duplicidades siguen constándonos a todos mucho dinero, así que no sé a quién se refiere en lo relativo al esfuerzo.

Se despidió del año, nuestro Presidente, contradiciendo lo que él y sus ministros de Hacienda y Economía venían anunciando hasta ahora respecto a las expectativas para el próximo año. De esta forma dijo: “No hay que engañarse, 2013 será un año muy duro”
En fin, algo es algo, al menos se despide diciendo una verdad, una frase que presenta cero dudas, ni subterfugio, ni burladero, ni segundas lecturas. Lo habitual en él habría sido decir “intentaremos que el 2013 no sea una tan año duro como éste” y es que tal vez hasta el hasta el “buen” gobernante se cansa de las "buenas" intenciones.

Feliz años Nuevo amigos.
Salud.

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