La madre que me parió

La madre que me parió. Comedia de Teatro. Comprar Entradas.
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Ana Villa, Aurora Sánchez o Diego París protagonizan 'La madre que me parió' en el Teatro Fígaro, una loca comedia sobre las relaciones madre-hija.

La madre que me parió. Una comedia de madres, hijas y bodas.

Sinopsis de La madre que me parió

Lo que una mujer teme más a medida que va cumpliendo años, no es el descolgamiento, las arrugas o la retención de líquidos, es… ¡parecerse a su madre! Algo que, al igual a lo anterior, llega irremediablemente.

El mayor deseo de los hombres, es saber qué se cuece a sus espaldas cuando sus mujeres desaparecen con la excusa de ir al baño. Lo que un recién casado no puede sospechar, es que se esté fraguando su inminente divorcio.

Cuatro amigas y las madres que las parieron, sufren una catarsis al descubrir durante la boda de una de las primeras, secretos y sentimientos hasta ahora desconocidos, que ponen patas arriba las relaciones madre-hija. Pero el que más descubre, es el recién estrenado marido.

¿Alguna vez has estado en una boda que haya acabado en divorcio durante el banquete? Una sucesión de acontecimientos, que nos llevan a exclamar: ¡La madre que me parió!

Equipo artístico y técnico de La madre que me parió

Ana Villa es Daniela
Aurora Sánchez
es Pilar
Diego París
 es … Anónimo
Esperanza Pedreño
es Alba
Juana Cordero
 es Merche
Marisol Ayuso
 es Aurora
Alicia Garau es 
Bea
Laura Toledo
es Natalia

En la primera temporada también actuaron Natalia HernándezPaula Prendes

Dirección: Gabriel Olivares
Idea original: Ana Rivas
Autoría: Ana Rivas; Helena Morales

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Nota de la Autora

A lo largo de los años, las conversaciones en las reuniones de amigas van cambiando: pasan de chicos e instituto, a novios y trabajo, para después convertirse en ex-maridos, hijos, y más tarde achaques. Pero si hay un tema que se repite en el tiempo, presente e invariable, es el de “las madres”. En cada reunión, en cada conversación o en cada encuentro, virtual o físico, las relaciones madre-hija acaban apareciendo. Y claro que el amor de madre es inmenso, incondicional e inmortal, pero también a veces incomprensible, indescifrable e insufrible.

Tanto hablamos del tema, que nos hacemos conocedoras de las madres de nuestras amigas casi como si fueran la propia. De amigas, compañeras de clase o de trabajo, vas descubriendo detalles de distintos tipos de relación madre-hija, desde las castrantes, a las dependientes, las distantes, las inversas, hasta las iguales. Unas veces para risas y otras para llantos, de estas charlas concluimos que las madres y las hijas están unidas por un lazo invisible y poderoso, irrompible y casi mágico, del que surge el hilo conductor de La madre que me parió.

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En esta obra nos hemos quedado con las risas y llevamos al extremo más paródico una boda a la que acuden las amigas de la contrayente con sus madres, pues son amigas de toda la vida. La novia entra en crisis en el convite y sus amigas intentan resolver el conflicto. Porque dicen algunos estudios que “las amigas curan”, por eso acudimos a ellas cuando estamos heridas en el cuerpo o en el alma.

Pero claro, las madres que las parieron están también invitadas y no pueden evitar participar, juzgar y tratar de resolver el asunto, porque “debes hacer caso a tu madre, que tu madre sabe de esto”. Mientras la novia intenta que su madre no se entere porque cree que la matará del disgusto o, lo que es peor, nunca se lo perdonará, el resto pone de manifiesto hasta qué punto su madre es decisiva en su modo de vida, su carácter y su toma de decisiones.

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Si tu madre es la única con la que siempre podrás contar, ¿por qué debes tener cuidado con lo lo que le cuentas? Y si tu madre es la única que siempre estará a tu lado, ¿por qué no puedes ir con ella a según qué sitios? Y si tu madre es la única que te entiende, ¿por qué no entiende que no le cuentes todo ni vayas con ella a todas partes?

De las madres nos afecta lo que opinen de nosotras y nuestros actos y, sin que lo sepan, pensamos en ellas antes de tomar cualquier decisión. Dicen las madres que de ellas sacamos las virtudes y de nuestros padres los defectos, pero con los años descubrimos que hemos heredado casi todos los tics, gestos, formas de hablar o manías de nuestras progenitoras y repetimos o amplificamos aquellos comportamientos que solemos tildar como defectos.

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Pero un buen día tu pareja, tratando de ofenderte, te suelta eso de “te pareces a tu madre”. Entonces contestas que “a mucha horna”, porque inexorablente llega el momento en el que estás orgullosa de ser demasiado ordenada, o tremendamente pulcra, o insultantemente sincera o terriblemente responsable. Sí, como tu madre.

Queridos lectores del sexo masculino: siempre os habéis preguntado de qué hablan las mujeres cuando se van juntas al cuarto de baño. Pues en este caso lo vais a saber todo; incluido el novio, que se va a enterar de lo más terrible que un hombre puede saber el día de su boda.

Y sí, también hay un hombre en el elenco. Pero él está a lo suyo. Y lo suyo es algo que todos habéis intentado hacer alguna vez y que no se conoce a nadie que lo haya conseguido. Si quieres saber qué es, no dejes de ver La madre que me parió, porque seguro que acabarás exclamando ídem. Eso sí, el único objetivo es reírnos de todo esto, porque hay que echarle sentido del humor a la vida. ¡Viva la madre que me parió!

Ana Rivas

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