Microcríticas: «Volverás»

CRÍTICAS: Noviembre en Microteatro por Dinero

Una historia universal donde una pareja, da igual cuál sea su condición sexual, se enfrenta a la rutina, a la monotonía, a la fugacidad de la pasión, a la pérdida del amor.

Por razones que no me detendré a explicar ahora, pero que me apunto para otro día, Microteatro por dinero es uno de esos espacios artísticos del Madrid actual que concitan en mí el más alto interés y consideración. Ayer noche acudí a ver parte de la recién estrenada programación de noviembre, a la que dedicaré a continuación las siguientes líneas. Lo haré en el mismo orden en el que entré a verlas, aunque en este caso coincide también, ¡qué casualidad!, con la clasificación de menor a mayor que yo haría de las mismas.

"Volverás"

Y como final de esta muy interesante velada en Microteatro por dinero, "Volverás". Me parece ahora, al escribir estas líneas, que el título de la obra, por esas casualidades que tiene la vida, estuviese precisamente pensado y elegido para cerrar esta breve crítica. Sí, volveré. Volveré gracias a obras como esta, donde la escenografía y sobre todo la brillantísima interpretación de José Ramón Berganza y Pedro Sicard, en especial este último, convierten una microsala de apenas cuatro metros cuadrados en una verdadera sala de teatro. Una historia universal donde una pareja, da igual cuál sea su condición sexual, se enfrenta a la rutina, a la monotonía, a la fugacidad de la pasión, a la pérdida del amor.

Por más que se busque, que se indague, que se recurra a especialistas, nadie encontrará nunca el porqué, el verdadero porqué; tal vez porque cualquier modelo de pareja no sea más que una idea platónica, que un discurso, que una narrativa como nos ha sugerido la brillante filósofa Beatriz Preciado en su impactante y transgresor Manifiesto contrasexual.

Este texto de Alejandro Ramírez, contado con ese acento mexicano que tanto me gusta, el mismo que utilizan algunos de los más grandes actores y directores de la escena internacional (Gael García Bernal, Iñárritu, Cuarón), nos adentra en la fantasías de un amor que tal vez ya solo sea eso: fantasía… Muy notable obra, como digo, que no se deben perder. Sin duda la mejor de las cuatro y a la que, eso sí, yo hubiese eliminado el final, dejando que fuera el propio espectador quién inventase el suyo propio, como en la vida real, apagando las luces solo unos minutos antes, apagando las luces en el mismo sitio en que se apaga siempre la pasión…
 

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