Música y nieve

Ayer nos juntamos de nuevo en el "Smalls", un lugar del Village neoyorkino que los músicos residentes frecuentan para descargar. En primera instancia cuando la gente aún no te conoce, muestran una indiferencia pasmosa, premisa en casi todos los lugares del mundo. En el momento en el que te pones de pie y plantas cara al escenario, la expectación se hace dueña del momento. Es ahí cuando hay que dar lo mejor de uno. Siendo así, los tienes en el bote, y lo mejor es que automáticamente se convierten en compañeros (y esto sí que no ocurre en todo el mundo) dispuestos a compartir y a contarte mil historias sobre los clubs de Jazz de Nueva York, ciudad de la que están completamente enamorados. Su apertura es entonces espectacular, incluso sabiendo que vienes de fuera, te recomiendan plantearte la idea de mudarte, para vivir la enriquecedora experiencia de estar una temporada en Nueva York.

Nos juntamos un montón de músicos allí, una sección completa de metales acompañando a la banda de la casa… y la magia apareció de nuevo, hasta el punto de que ya a altas horas de la madrugada cuando nos despedíamos entre música y “good vibs”, me convencieron para ir una calle más arriba y seguir cantando… y seguir tocando… un dulce soborno que sólo me trajo aún mejores sorpresas, una de ellas, salir a la calle y ver los taxis en la calle llena de luces, con unos espesos copos de nieve que caían, y comenzaron a caer con rabia. La noche perfecta para dejarte llevar a otro de los locales más conocidos de Manhattan… uno de los más peculiares diría yo, el “Fat Cat”. Este lugar que al principio estaba dividido en dos partes, dedicaba una de ella a hacer concierto de Jazz cada noche. El otro lugar estaba destinado a jugar al billar, así que alguien un día dijo, ¿porqué no tiramos esta pared y hacemos que toda la gente se una? , y así fue,de modo que te encuentras una sala enorme para relajarte disfrutando al mismo tiempo del arte de los mejores músicos de Nueva York, con un ambiente completamente abierto a la participación, te hacen sentir como en casa. Si bien he de añadir que hay ciertas horas en las que lo recomendable es irse…

Aquí os dejo la página del lugar: http://www.fatcatmusic.org/

Y así fue, la música nunca se acaba aquí… Esta noche buscaremos nuevas aventuras en el "Zebulon Sound and Light" (http://www.zebulonsoundandlight.com)… donde ya he sido invitada, no sin antes pasar por Harlem para colarme en la misa gospel de la "Abyssinian Baptist Church"… os seguiré contando… si el frío me lo permite!!!

Un abrazo para todos

RR

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