Ricardo III

CRÍTICA: Teatro Bellas Artes de Madrid


Crítica: César & Cleopatra

  • Actualidad
  • 23/05/2016 : 9:00
  • Redacción tat
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César & Cleopatra

Teatro Bellas Artes de Madrid.
Autor: Emilio Hernández
Dirección: Magüi Mira
Reparto: Ángela Molina, Emilio Gutiérrez Caba, Ernesto Arias y Carolina Yuste
Iluminación: José Manuel Guerra
Coreografía: Nuria Castejón
Música original: David San José
Ambientación vestuario: María Calderón
Producción: Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida y Pentación Espectáculos

Seguramente dos de los personajes históricos más conocidos y representados en películas, series, obras de teatro y literatura: Julio César y Cleopatra. Esta vez, representados por partida doble y al mismo tiempo en el escenario, para poder comparar la pareja histórica, pocos años antes del nacimiento de Jesucristo, y la pareja madura, que se vuelve a encontrar 2.000 años después, en la eternidad. 

Amantes, cómplices, aliados, devoradores de poder, hombre y mujer, se enfrentan e idolatran. El texto de Emilio Hernández intenta mostrarnos que determinados conceptos como la política y el poder, el amor y la pasión, la guerra y la muerte, son universales, y se permanecen prácticamente invariables con el paso de los años, y de los siglos. Quizás, no son del todo acertados algunos de los elementos que se utilizan para ello, como tablets, whisky o determinados números musicales que consiguen el efecto contrario, es decir, identifican una realidad social actual y determinada.

La dirección de Magüi Mira aprovecha la sobrada experiencia de sus dos veteranos actores para contrarrestar una producción muy escueta y minimalista. Una hora y media de guión basta y sobra para relatar la embelesadora historia de amor de estos personajes, donde el espectador tiene ante sí a dos Césares y dos Cleopatras que se encuentran, dialogan y debaten sobre lo que fue, es, y pudo haber sido. El discurso de los protagonistas en un vaivén de pasado y presente sobre el poder, la forma de alcanzarlo y mantenerlo bien podría aplicarse a la geopolítica actual sin que nada chirríe.

La obra pretende descubrir al espectador aspectos desconocidos de la fuerte y controvertida relación de poder y seducción que mantuvieron César y Cleopatra. Aprovechan par abordar dudas existenciales, con cierto tono de ironía y sarcasmo. Ello ha supuesto duras críticas, y al mismo tiempo, varios días colgado el cartel de “No hay entradas” en varios teatros, lo que refleja que el público espera de un espectáculo algo muy diferente de lo que esperan los críticos.

Ángela Molina es Cleopatra. La última reina del antiguo Egipto y de la dinastía ptolemaica. Esta vez con los pies descalzos, reivindica con sólidos argumentos su papel de reina de Egipto. Ángela acapara todas las miradas. Aunque no lo quieras. Su modulación y su peculiar tono de voz, acompañados de esos suaves movimientos, recrean una embriagadora reina del Nilo, en su etapa madura (si la hubiera tenido, ya que no cumplió los 40 años). Estamos acostumbrados a ver en Cleopatra un modelo de seducción por la belleza física. Algún encanto debía de tener a primera vista, pues César en sus sueños de eternidad sigue seducido como cuando permanecía en Egipto, más por imperativos de cama y de lujuria, que por razones de Estado. El sexo fue importante en la vida de Cleopatra, la mujer más libre en una sociedad sexualmente libre. Pero lo más destacado de esta mujer era su personalidad, libre y etérea, como nos lo hace sentir esta actriz durante toda la función.

Emilio Gutiérrez Caba interpreta a Julio César, líder militar y político romano de la era tardorrepublicana. Mucho más sosegado, educado y caballero, de lo que rezaban sus logros como Máximo General del mayor Imperio de la época. El que tuvo, retuvo. Es fantástico poder ver en escena a un actor con su experiencia. Hasta cuando permanece inmóvil, interpreta. Ernesto Arias y Carolina Yuste muestran correctas sus dotes actorales, pero gozan de textos menos agradecidos. Dos parejas muy diferentes compuestas por los mismos personajes. La experiencia y maestria frente a la juventud y al vigor físico.

En líneas generales, esta producción de Pentación Espectáculos y el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida es más que recomendable. A pesar de obviar la importancia de la figura de Marco Antonio, de omitir a los hijos de Cleopatra, (incluso a Ptolomeo XV, hijo de César y Cleopatra), y no mencionar sendos matrimonios de Cleopatra con sus dos hermanos pequeños, ya que la intención de este espectáculo no es impartir una lección de historia, sino hacernos reflexionar sobre los temas universales de la humanidad.

¿Qué es más fuerte ... La erótica del poder o el poder del erotismo?

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