Ricardo III

Diario de un espectador.


¿Espectáculos infantiles o familiares?

La ratonera el espectador.
La ratonera el espectador.

Siempre he sido una persona aficionada a los espectáculos infantiles. Por un lado por los recuerdos que me traen de una feliz infancia. Me encantaban los cuentos, las aventuras, los misterios y saber que todo ello, estaba sólo en mi imaginación. De esta forma, tenía absoluto control sobre ello.

Por otro lado, porque la aparente simplicidad de los infantiles, es ideal para ver cuando un actor es un gran actor. Para saber si la producción ha realizado su trabajo adecuadamente, o si el equipo técnico estaba a la altura.

Voy a comenzar diciendo que, habitualmente, estos espectáculos de formato familiar me suelen decepcionar mucho. Y esto se debe a que la mayoría de estos espectáculos confunden el término “infantil” con el término “familiar”. Es decir, que suelen estar pensados para los más pequeños de la casa, pero que los adultos estamos deseando que acaben, porque nadie ha pensado que los papás y mamás (y cualquier ser con más de 5 años) se aburre soberanamente con el “caca, culo, pedo, pis” del que se suele abusar.

He de decirme que cuando encuentras un espectáculo infantil y a la vez familiar, que sobrepasa ese umbral de exigencia mínima, “disfrutas como un enano”. Y ese ha sido mi caso con los dos espectáculos infantiles que he visto el fin de semana.

El primero, “La Kalabaza de Pippa”, en el Teatro Häagen-Dazs Calderón de Madrid. Un espectáculo que ha ido creciendo y consolidándose (comparándolo con los videos que he visto en Internet). Cabe destacar el fantástico trabajo de la protagonista Carla Fernández, que llena el escenario de fuerza y de ilusión. También destacamos una pegadiza banda sonora, fácilmente reconocible, y nada aburrida. Lo menos destacable es el “laaaaargo” personaje de “El Kapitán Makao”, que es una copia insípida de “El sombrerero loco” que interpreta Johnny Deep en Alicia en el país de las maravillas.

El segundo, “El mago de Oz”. En el Teatro Príncipe de Madrid. Un clásico, que pocas veces ha pasado por manos como las que vimos este fin de semana. En primer lugar elogiar el magnífico elenco y su fabulosa labor: Dorothy, interpretada por Lourdes Zamalloa, estuvo deslumbrante, con una voz absolutamente per-fec-ta, y una sonrisa a la altura de Judy Garland. Un hombre de hojalata, un león y un espantapájaros que conocen su papel y lo bordan. Un fuerte aplauso para los tres. Y como no, una caracterización magistral. Por poner un "pero", la producción muy escasa. Esos actores merecían una puesta en escena a la altura de su interpretación.

Vamos, un fin de semana de los que te anima a seguir viendo más espectáculos infantiles. O mejor, familares.
 

Secciones

Relacionados