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ESTRENOS: 18 de enero, en el Teatro Fígaro Adolfo Marsillach de Madrid


Estreno de la comedia "La madre que me parió"

  • Actualidad
  • 18/01/2017 : 9:00
  • Redacción tat
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Protagonistas de la comedia "La madre que me parió".
Protagonistas de la comedia "La madre que me parió".

Hoy 18 de enero se estrena "La madre que me parió" en el Teatro Fígaro Adolfo Marsillach de Madrid. Una comedia protagonizada por Ana Villa, Natalia Hernández, Esperanza Pedreño, Paula Prendes, Marisol Ayuso, Juana Cordero, Aurora Sánchez y Diego París. Escrita por Ana Rivas y Helena Morales. Dirigida por Gabriel Olivares. Una producción de Órbitamedia.

Si quieres saber con quién te casas, conoce bien a tu suegra. 

"La madre que me parió" es un comedia sobre las relaciones “Madre-Hija”.
Tres mujeres acuden a la boda de una amiga de la infancia acompañadas por sus madres. Durante el convite, la novia se arrepiente del enlace y pide a sus amigas que le rescaten. Unas a favor y otras en contra, se desata la locura mientras se ponen de manifiesto las complejas relaciones entre madres e hijas.

Ideario de "La madre que me parió"

Un día descubres que te pareces a tu madre más de lo que creías e, incluso, de lo que desearías. De ahí, la frase de sabiduría popular “si quieres saber con quién te casas,
debes conocer bien a tu suegra”.

A la hora de tomar una decisión, una mujer siempre tiene presente la opinión de su madre. Y una madre siempre termina justificando los actos de sus hija, por mucho que no comparta sus decisiones.  Una hija puede criticar a su madre, pero jamás consentir que lo haga otra persona. Y viceversa: para una madre, sus hijos son intocables.

Una crisis puede sacar a relucir los trapos sucios de toda una vida y, si eso va acompañado de la euforia de una boda, el conflicto es imparable. Si un grupo de mujeres se empeña, no hay nada que no puedan conseguir.

Lo que una mujer teme más a medida que va cumpliendo años, no es el descolgamiento, las arrugas o la retención de líquidos, es… ¡parecerse a su madre! Algo que, al igual a lo anterior, llega irremediablemente.

El mayor deseo de los hombres, es saber qué se cuece a sus espaldas cuando sus mujeres desaparecen con la excusa de ir al baño. Lo que un recién casado no puede sospechar, es que se esté fraguando su inminente divorcio.

Cuatro amigas y sus madres, sufren una catarsis al descubrir durante la boda de una de las primeras, secretos y sentimientos hasta ahora desconocidos, que ponen patas arriba las relaciones madre-hija. Pero el que más descubre, es el recién estrenado marido.

¿Alguna vez has estado en una boda que haya acabado en divorcio durante el banquete?
Una sucesión de acontecimientos, que nos llevan a exclamar: ¡La madre que me parió!

Nota de la autora de “La madre que me parió”, Ana Rivas. 

A lo largo de los años, las conversaciones en las reuniones de amigas van cambiando: pasan de chicos e instituto, a novios y trabajo, para después convertirse en ex-maridos, hijos, y más tarde achaques. Pero si hay un tema que se repite en el tiempo, presente e invariable, es el de “las madres”. En cada reunión, en cada conversación o en cada encuentro, virtual o físico, las relaciones madre-hija acaban apareciendo. Y claro que el amor de madre es inmenso, incondicional e inmortal, pero también a veces incomprensible, indescifrable e insufrible.

Tanto hablamos del tema, que nos hacemos conocedoras de las madres de nuestras amigas casi como si fueran la propia. De amigas, compañeras de clase o de trabajo, vas descubriendo detalles de distintos tipos de relación madre-hija, desde las castrantes, a las dependientes, las distantes, las inversas, hasta las iguales. Unas veces para risas y otras para llantos, de estas charlas concluimos que las madres y las hijas están unidas por un lazo invisible y poderoso, irrompible y casi mágico, del que surge el hilo conductor de La madre que me parió.

En esta obra nos hemos quedado con las risas y llevamos al extremo más paródico una boda a la que acuden las amigas de la contrayente con sus madres, pues son amigas de toda la vida. La novia entra en crisis en el convite y sus amigas intentan resolver el conflicto. Porque dicen algunos estudios que “las amigas curan”, por eso acudimos a ellas cuando estamos heridas en el cuerpo o en el alma. Pero claro, las madres que las parieron están también invitadas y no pueden evitar participar, juzgar y tratar de resolver el asunto, porque “debes hacer caso a tu madre, que tu madre sabe de esto”.

Mientras la novia intenta que su madre no se entere porque cree que la matará del disgusto o, lo que es peor, nunca se lo perdonará, el resto pone de manifiesto hasta qué punto su madre es decisiva en su modo de vida, su carácter y su toma de decisiones.

Si tu madre es la única con la que siempre podrás contar, ¿por qué debes tener cuidado con lo lo que le cuentas? Y si tu madre es la única que siempre estará a tu lado, ¿por qué no puedes ir con ella a según qué sitios? Y si tu madre es la única que te entiende, ¿por qué no entiende que no le cuentes todo ni vayas con ella a todas partes?

De las madres nos afecta lo que opinen de nosotras y nuestros actos y, sin que lo sepan, pensamos en ellas antes de tomar cualquier decisión. Dicen las madres que de ellas sacamos las virtudes y de nuestros padres los defectos, pero con los años descubrimos que hemos heredado casi todos los tics, gestos, formas de hablar o manías de nuestras progenitoras y repetimos o amplificamos aquellos comportamientos que solemos tildar como defectos. Pero un buen día tu pareja, tratando de ofenderte, te suelta eso de “te pareces a tu madre”. Entonces contestas que “a mucha horna”, porque inexorablente llega el momento en el que estás orgullosa de ser demasiado ordenada, o tremendamente pulcra, o insultantemente sincera o terriblemente responsable. Sí, como tu madre.

Queridos lectores del sexo masculino: siempre os habéis preguntado de qué hablan las mujeres cuando se van juntas al cuarto de baño. Pues en este caso lo vais a saber todo; incluido el novio, que se va a enterar de lo más terrible que un hombre puede saber el día de su boda.

Y sí, también hay un hombre en el elenco. Pero él está a lo suyo. Y lo suyo es algo que todos habéis intentado hacer alguna vez y que no se conoce a nadie que lo haya conseguido. Si quieres saber qué es, no dejes de ver La madre que me parió, porque seguro que acabarás exclamando ídem. Eso sí, el único objetivo es reírnos de todo esto, porque hay que echarle sentido del humor a la vida. ¡Viva la madre que me parió!

Ana Rivas

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Dossier de prensa de “La madre que me parió”.

 

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