Ricardo III

ESTRENO: 6 octubre en el teatro Rialto de Madrid


Más de 100 mentiras, o lo difícil que es ser canalla

Marquesina del Teatro Rialto con "Más de 100 mentiras".
Marquesina del Teatro Rialto con "Más de 100 mentiras".

Más de 100 mentiras” es una empresa de envergadura notable. La creación de un espectáculo musical que descanse sobre una parte significativa de la obra de Joaquín Sabina, más allá de las curiosidades y los recelos apriorísticos, requiere valentía y ánimo férreo. Un cierto grado de inconsciencia, si se quiere. Por ello, su existencia misma merece aplauso. Drive Entertainment presenta, con la venia del propio Sabina, un musical dirigido por David Serrano y escrito por el propio Serrano y por Fernando Castets y Diego San José. Un musical de ambición sana pero inflamada y de vocación meridiana: cristalizar la poética ‘sabiniana’ en un orbe propio, deudor pero autónomo. ¿Aspiraciones de elevación excesiva? Quizás, quizás, quizás. Aunque ése no sea un verso de Sabina.

La edificación de ese orbe comienza, claro, por la definición de un ambiente. Y éste se concreta en un ‘garito’ subterráneo, mitad guarida, mitad prostíbulo, el ‘Darling’s’, sobre el que pivota toda la historia y la escenografía de “Más de 100 mentiras”. Un callejón de salida imposible, una habitación de exultante roña, una sauna de bruma sucia y un garaje a todas luces delincuencial completan el universo sórdido de “Más de 100 mentiras”; un universo, por qué no decirlo, perfectamente apropiado a una historia instalada en el flirteo con lo marginal y lo ilícito. Tres años de cárcel no han sido suficientes para que El Tuli olvide el último golpe y al camarada caído: Samuel. Cuando se reencuentra con sus viejos amigos, Juan y Magdalena, descubre que no es el único que conserva la memoria: Samuel, que termina siendo uno de los personajes más interesantes del espectáculo, domina la mente de todos. En especial la de Juan, que permanece bloqueado entre la cobardía y la culpabilidad. Y como el recuerdo alimenta el rencor, idean una venganza que embala el libreto y termina de empujarlo al terreno de lo tragicómico.

La aspiración canallesca que impregna la historia es, en un sentido, problemática. Sabina tiene retratada en sus letras no tanto la noche madrileña como una ‘noche mundial’, un terreno fronterizo y a medio iluminar en el que se alea lo mejor y lo peor del hombre. La obra sabiniana contiene pues suficiente veta transgresora como para haber evitado que el argumento y el tono del musical saliesen a la búsqueda de una transgresión añadida. Pero no ha sido así, y hay momentos en que la búsqueda insistente de lo sórdido lleva al espectáculo a una pose estéril y poco convincente. Quizás esta búsqueda implacable de lo canalla explica también el diferente quilataje de los cuatro personajes protagonistas. Samuel y Magdalena son los dos personajes de mejor arquitectura de la obra y Guadalupe Lancho y Víctor Massán los dotan de una peculiar potencia y profundidad. Juan y El Tuli, en cambio, no son dos roles tan sólidamente definidos; los dos actores que los encarnan, Juan Pablo Di Pace y Álex Barahona, suplen con esfuerzo la falta de rotundidad de sus piezas.

Un aspecto interesante, que enlaza el tema de la historia con el de la música, es que el equipo creativo ha escrito un libreto en el que las canciones no sólo encuentran acomodo sin apenas un chirrido sino que éstas completan el argumento y lo dotan de mayor hondura. Las letras de Sabina, así, no son mero adorno sino parte fundamental de la historia, a la que refuerzan indudablemente. Por eso se echa tanto de menos un tacto mayor a la hora de manejar las piezas musicales. No es sólo que los cortes descuajen las canciones, y más tratándose de Sabina, sino que hay piezas, como ‘Princesa’, que a mi juicio merecen más que un espacio pequeño en un carrusel secundario de canciones. A un lado esos desajustes, “Más de 100 mentiras” presenta, tanto en su génesis como en su representación, los suficientes elementos de interés y diversión como para obedecer aquél imperativo sabiniano: ‘Ocupen su localidad’.

Os recomiendo la opinión de otros bloguers y medios que comentan el musical.

El Blog de Óscar Herranz: "Más de 100 mentiras: Una sorpresa tras otra".
La información.com:  "El musical de Sabina: ¿una estrategia comercial o ganas de hacer teatro?":
Ociogay.com: "El bulevar de los sueños rotos no desemboca en la Gran Vía".

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