Ricardo III

Diario de un espectador


¿Somos tan “Animales”?

Pues sí que somos más animales que lo que consideramos seres humanos. Juanra Bonet me lo dejó clarísimo con su monólogo-conferencia en el Teatro Fígaro de Madrid. Empezó la sesión a las 10,30 de la noche y para ser el final de un miércoles de mucho trabajo pensé que un monólogo de más de una hora podría ser difícil de llevar. Pero está visto que en esto del espectáculo todo está estudiado y premeditado, y el director, con buen criterio, utilizó hasta un sonoro pistoletazo con balas de fogueo al principio de la obra para aprehender los corazones sobresaltados de los espectadores, que quedamos enganchados al discurso hasta el final. Así que con toda mi atención puesta sobre el único ser móvil en el escenario, el orador, fui entendiendo que en efecto nuestro comportamiento en la vida no es muy diferente del de un león, una araña, un mono o un delfín. Y me reí.

Me reí un montón con las explicaciones que nos dio Bonet, que son las mismas que escribió Ricky Gervais en inglés, pero traducidas, y aderezadas con el toque de humor catalán que le da este actor joven al que conocíamos por el programa de la sexta CQC. Lo mejor, cuando desempolvando las páginas de la Biblia analiza del libro del Génesis, la creación del universo que hizo Dios, todo un gran estudio concienzudo y una graciosísima interpretación de los aconteceres de aquella magnífica obra celestial. Me sorprendió Juanra Bonet y le aplaudo la valentía de cargarse sobre sus espaldas él solito todo el peso del espectáculo. Bien, sabiendo que detrás de todo también hay un buen director, un técnico de luz y sonido y alguien de vestuario y atrezzo.

Pero Juanra ha hecho suyo un buen texto y resulta interesante y ameno escucharle. Hay leña para todos: católicos, judíos, nazis, andaluces, catalanes… pero como se reparte en pequeñas dosis y a diestro y siniestro, nadie se siente ofendido, sino que por el contrario se crea un clima de unión fraternal entre el público que agradece al unísono con aplausos llegar a sentirse menos humano, y se piden bises. “Y dijo Dios que eso era bueno”.

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