¿Qué fue de Jorge Sanz?

Ignasi Vidal

Llegar a lo más alto suele tener el inconveniente de que cuando empieza la pendiente, la caída se antoja peligrosa por la velocidad que se acumula conforme se gana terreno en el descenso. Hay quienes habiendo saboreado el placer que se siente en la cima, al descender (porque siempre llega el momento de descender, de eso no hay duda) apenas notan los sinsabores y el desencanto de este inevitable proceso, quedándose con lo mejor de la experiencia vivida y adaptándose con facilidad y maestría a la nueva situación, pero también los hay que al bajar de golpe pierden la misma autoestima que les encumbró en el pasado, pues les cuesta asumir que su situación privilegiada ha dado paso a otra en la que nada es excepcional y eso les convierte en seres mucho más vulnerables e inseguros que aquellos que jamás atisbaron el éxito.

Lo importante es cómo afrontar esa situación y si se hace con inteligencia y humildad el resultado del descenso es algo mucho más bello y enriquecedor que el mismísimo placer de sentirse aposentado y seguro en la cumbre.

Hace unos días, Jorge Sanz me prestó una carpeta que contenía una serie de televisión de seis episodios dirigidos y guionizados por David Trueba titulada “¿Qué fue de Jorge Sanz?”.

Esta serie fue emitida en Canal + pero mi mala disposición a la hora sentarme ante el televisor para ver cualquier cosa, a menos que no se trate un partido de fútbol, hizo que tal evento pasara inadvertido para mí.

Debo confesar que cuando me dispuse a poner el primer capítulo de la serie en el reproductor DVD, mi escepticismo por lo que estaba a punto de ver ganaba por dos cabezas a mis ganas de verlo. La verdad es que mi afición por las series de televisión realizadas en España (aunque por desgracia también las realizadas en el extranjero) es la misma que siento por el lanzamiento de jabalina o los bailes de salón (todo ello muy respetable por otro lado).

Una vez más, (y van ya unos tres millones de veces) me equivoqué. La serie, desde su guión hasta sus interpretaciones, pasando por su bellísima música y su magnífico acabado, es sin duda lo mejor que he visto en la televisión de este país en muchos años. Y es que hacía mucho que había perdido la fe en encontrar algo en la pequeña pantalla que realmente me tocara de lleno y me provocara tantas emociones, o sencillamente que me interesara.

El baño de realidad de este trabajo es intenso en todo momento, no sin estar tocado todo por un exquisito sentido del humor, que por otra parte sirve para dotar de más realismo la historia que se quiere contar. Pero es el mensaje de humanidad, del que está impregnada esta excelente serie, lo que realmente me enganchó desde el primer minuto.

Lo que pretende ser una especie de biografía de una estrella del celuloide venida a menos, es, en realidad, un toque de atención a todos aquellos, especialmente a los que nos dedicamos a esta profesión, que creen que la vida sólo tiene un camino y que las cosas sólo son de una manera. Pone en constante duda el éxito o el fracaso, ambos conceptos relativos, pues ese hombre que en el pasado era una “superstar”, disfruta más de los momentos en los que aparece con su hijo, que en los momentos de su indiscutible reinado como actor de éxito en el pasado o ante futuros proyectos artísticos ¿y quién dice que eso no es alcanzar el éxito?

Pero sobre todo nos recuerda, desde la humildad, que nuestra profesión, (como todas, seguramente) esté uno donde esté, es una lucha constante para mantenerse dignamente y sólo para eso. En primer lugar contra nosotros mismos y en segundo lugar contra los elementos externos que suelen ser hostiles, y que el final de esta lucha, por muy lejos que nos permita llegar, nada tiene que ver con el resultado, con éxito o el fracaso, sino con algo mucho más humano y por ello más frágil: la honestidad.

El peligro es ir deshumanizándonos a medida que avanzamos hacia el objetivo que nos marcamos.

En este sentido, el éxito como actor, Jorge Sanz, lo ha conseguido y lo ha conocido, sin duda, mucho más de lo que la mayoría de actores lo vayan a conseguir y a conocer jamás. No importa que fuera en tiempos pretéritos o en la actualidad, puesto que, para mí, un actor que es capaz de abrirse de la manera que lo hace él en este trabajo, sin complejos, sin engaños, sin esconder nada, riéndose de sí mismo hasta sonrojar al espectador, denunciando en este simple pero atrevido acto autocrítico la frivolidad en nuestro mundo actual y más concretamente en nuestra profesión, poniendo en duda los dogmas que siguen aquellos que quieren llegar a la cima sea como sea, es mucho más que un actor, es sencillamente un ser humano completo.

Y es ahí donde se encuentra el éxito verdadero. Tal vez, no lo sé, hasta llegar a la cima, perdiera algunos rasgos humanos, (que sin duda ha recuperado de haberlos perdido) pues eso también es humano y le suele ocurrir a todo aquel que, en algún momento, toca las más altas cotas de popularidad, pero lo que es admirable en todo este proceso, y que la serie “¿Qué fue de Jorge Sanz?” desgrana en seis fabulosos capítulos, es la capacidad de reinventarse a sí mismo, y no sólo en esta exquisita serie de televisión, si no también sobre las tablas de un teatro, de lo cual podréis ser testigos el próximo mes de septiembre, cuando la nueva versión teatral del clásico “Crimen perfecto” aterrice en Madrid después de una exitosa gira por España.

No perdáis la ocasión de ver, los que no lo hayáis hecho, esta maravillosa serie. Al verla yo, me sentí constantemente identificado con el protagonista, con ese fantástico anti-héroe que encarna Jorge Sanz. Cada vez que me reía de las innumerables situaciones bochornosas que le suceden, me reía de mí, ya que yo mismo me he encontrado en situaciones tan embarazosas o más si cabe. Claro que lo fácil es distanciarse de eso, decir que a mí no me pasa, pero la realidad es que me ha pasado. Bien visto esta serie podría haberse llamado “¿Qué fue de todos nosotros?”.

¿Quién está autorizado para decir quién es un buen actor y cómo se mide eso? Yo no lo sé. A mí, Jorge Sanz me parece un actorazo y me quito el sombrero ante su excelente trabajo en esta serie. Quien tenga dudas, que la vea, seguro que se llevará una grata sorpresa.

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