Entrevista a Víctor Conde

Actualmente tiene dos montajes en cartelera: “Venus” y “Muerte en el Nilo”

Víctor Conde
Víctor Conde es uno de los directores teatro más internacionales y reputados que tenemos en España. Nos habla del actual momento teatral.

Víctor Conde llega a Teatro a Teatro. Director de cine y teatro. Con Madrid a sus pies. Manejando un doblete con “Venus” (obra propia) acabando en los Teatros del Canal y “Muerte en el Nilo” en el Teatro Amaya en 2019 y ahora de gira nacional.

Una entrevista de Juanjo García.

 

Teatro a Teatro: Tú tuviste, en el año 2011, un gran éxito con “Pegados” por el que obtuvisteis (entre otros) un Premio Max. Me gustaría que nos hablases de ese triunvirato que formabais Alicia Serrat, Ferrán González y tú. ¿Sigues estando en contacto con ellos? ¿Colaboras con ellos?

Víctor Conde: Sí, por supuesto. Alicia, Ferrán y yo éramos amigos antes de “Pegados”. Entonces creo que al final “Pegados” fue un producto de aquella amistad. Fue algo que casi empezó medio en broma, como una gamberrada, algo que nos apetecía hacer en un momento. Y surgió de esa amistad. Entonces la amistad sigue y quién sabe si volveremos a escribir algo juntos. También es verdad que en ese momento creo que era un momento muy adecuado para un espectáculo como “Pegados”.

Ahora mismo no sé si dentro del teatro musical que se está produciendo en España tendría cabida. Es que creo que es un teatro musical muy académico, muy de gran formato, y parece que cuesta el encontrar productos quizás más independientes o más arriesgados. En ese momento fue muy propicio para eso. Creo que se juntaron muchas cosas. Veremos lo que nos depara el tiempo en ese aspecto. Pero siempre que nos juntamos (y nos juntamos mucho) hablamos de volver a hacer algo.

 

Teatro a Teatro: Tú no solo diriges teatro de texto, también eres un experto en dirigir teatro musical como prueba el hecho de que fueras el director residente en España de la versión (2010) del 25 aniversario de “Los Miserables”. Trabajaste en aquella época con Cameron Mackintosh, una de las figuras más importantes en el tema de los musicales. ¿Qué te supuso trabajar con Mackintosh y qué te supuso dirigir “Los Miserables”?

Víctor Conde: Respecto a “Los Miserables”, es un referente en mi vida. Yo entro prácticamente como aficionado al teatro musical con Los Miserables, cuando era muy joven. Y hay un momento en mi vida que empiezo como director residente de la producción en España de Stage. Y después trabajo para Cameron Mackintosh como director asociado en la producción de Los Miserables de Australia y de Asia. Entonces para mí eso fue el vivir desde dentro el teatro de gran formato y, sobre todo, la escuela inglesa. En esa época aprendí muchísimo.

Muchas de las cosas que trabaje con Mackintosh y con la gente de Mackintosh durante esos años, con Los Miserables, las uso ahora. Sobre todo lo que lo que aprendí es a trabajar con la disciplina y la profesionalidad británicas que realmente me replanteó mucho mi trabajo en ese momento. Y en mucho de ello se basa la manera que tengo de trabajar ahora. Aparte me supuso conocer desde dentro el corazón del género que yo amaba, Conocer a compositores. A directores. Estar en las tripas de lo que era el musical a nivel internacional.

Teatro a Teatro: Volvamos a la actualidad, a esa obra escrita por ti, “Venus”, que tuvo una excelente acogida el año pasado en el Teatro Pavón y que estos días está en Teatros del Canal. Háblanos un poco de esas historias que suceden en un café, esas cinco historias que se entrelazan y como se relacionan.

Víctor Conde: “Venus” es un ejercicio teatral bastante personal. Muy personal. Y al mismo tiempo es un experimento de mezcla de lenguaje cinematográfico y lenguaje teatral. Yo siempre digo que, a Godard cuando le preguntaron si una historia tenía que tener principio, nudo y desenlace, respondió que creía que sí, pero no necesariamente por ese orden. Entonces hay un ejercicio ahí de cruces de vidas de personajes en un tiempo que parece que no existe, y donde el rompecabezas se va formando a medida que avanza la función.

De manera que cuando la función termina tenemos un retrato completo de la vida de estos personajes a través de las cuatro últimas décadas. Es una función que comprende desde los años 60 hasta la época actual y donde en fragmentos de tiempo pues acabamos diseccionando los sentimientos de estas personas. Al final pues es un retrato de cómo podía haber sido nuestra vida si hubiésemos elegido caminos distintos.

 

Teatro a Teatro: “Muerte en el Nilo” significa tu regreso a un género policíaco que ya has tocado antes con “La ratonera” y “Crimen perfecto”. ¿Por qué ese interés por el género policíaco?

Víctor Conde: El gusto por el género policíaco me viene desde muy joven porque son las primeras novelas que yo empecé a leer seguramente. Más allá de las aventuras de capa y espada fueron las novelas de Sherlock Holmes, las novelas de Agatha Christie, las que leí cuando era adolescente. A mí esa distorsión de la realidad, esa realidad tan romántica. Aparte de que te permite viajar a otras épocas. A los años 20. A los años 30. Pero esa distorsión de una realidad que es muy cercana a la nuestra, pero que es más romántica, más oscura. Donde cualquier persona puede matar. Donde cualquier persona tiene secretos. Creo que es muy atrayente.

Me atrae mucho. Sobre todo el poder luego retratar sus personajes con dobles fondos, lo de toda esa literatura, la de los personajes que aparentan algo pero tienen mundos oscuros por dentro es algo que me atrae. Que me divierte mucho. Entonces yo creo que de ahí mi afición por el género policíaco. Que obviamente es una afición que sale y nace en la literatura.

Teatro a Teatro: Tienes dos montajes en Madrid, uno ya, y otro próximamente, algo poco frecuente. ¿Qué tal llevas el éxito que estas alcanzando en Madrid?

Víctor Conde: Bueno es que desde dentro yo lo que veo es mucho trabajo. El éxito es algo que es muy relativo. La verdad es que tanto una como otra función están teniendo muy buena acogida. Pero a veces tienen éxito y a veces no. Yo no me planteó mucho esa cuestión. Yo intento trabajar. Y hay momentos mejores y momentos peores. Hay momentos que tienes muchas oportunidades y hay otros que no las tienes.

En esta profesión, cuando tienes varias cosas en cartel, parece que sólo cuenta eso. Pero detrás. Ahí. No sólo hay mucho trabajo. Sino mucho tiempo de estar preparando ese trabajo y de estar esperando oportunidades. Ahora mismo, para mí, el tener dos funciones es anecdótico. Hace un año no tenía ninguna. Entonces los caminos se han juntado y de repente tengo dos. Que además me hacen mucha ilusión. Y dos muy distintas. Dos funciones de texto, eso sí, que es un poco el lenguaje que me está apeteciendo trabajar últimamente.

Y la verdad es que estoy todo el día ensayando y tengo muy poco tiempo de poder verlo desde fuera. Sí hay algo que pasa. Y es que me motiva para seguir escribiendo. Para seguir desarrollando ideas.

 

Teatro a Teatro: Estas afincado en Madrid, pero como catalán, conoces muy bien el teatro de Madrid y el teatro de Barcelona. ¿Por qué son tan diferentes? ¿Como ves el momento teatral en ambas ciudades?

Víctor Conde: Respecto a los teatros de Madrid y de Barcelona, al final no creo que sean tan distintos. Sí que es verdad que hubo una época que quizás en Madrid había más teatro comercial que en Barcelona. En Barcelona había más teatro público. Pero al final yo creo que hay muchas producciones. Ahora el puente es muy cercano y nos alimentamos unos de otros. La verdad, Yo estoy afincado en Madrid desde hace 15 año. Y estoy muy feliz. Mi profesión la he desarrollado prácticamente en Madrid. Yo creo que ahora Barcelona parece que se está abriendo a ideas interesantes. Sobre todo a nivel de teatro musical.

Quizá en Barcelona veo más lugar a las ideas nuevas, en cuanto al género musical que es un género que a mí me interesa muchísimo. Se permiten hacer experimentos. Arriesgar quizá un poco más. Madrid tiene un teatro musical mucho más industrializado. Mucho más grande. Más para todos los públicos. De gran formato. Respecto al teatro de texto creo que estamos en un momento de muchas producciones que se están estrenando aquí en Madrid y que van hacia Barcelona.

Creo que estamos en un momento de un lenguaje bastante común, teatralmente. Yo destacaría quizás más las diferencias si hablamos del teatro musical. Ahí sí que es verdad que parece pues que en Barcelona ahora mismo hay lugar para arriesgar un poco más o para probar formatos nuevos. Pero bueno, al final esto siempre es temporal. Es una pelota que va y que viene y qué es cuestión del momento en el que vivimos.

 

Teatro a Teatro: Para terminar. Lo último tiene que ser la muerte. Y hay una frase de Venus que dice “a mí no me da miedo la muerte, a mí lo que me da miedo es no vivir lo suficiente para conocer cosas”. ¿Qué cosas nos perdemos por la muerte?

Víctor Conde: Esa frase habla de la nostalgia. Pero también habla de esa curiosidad natural en el ser humano. Yo creo que somos seres humanos inquietos con ganas de conocer. No sólo cosas, sino experiencias. Personas, lo que hablamos antes, de “¿Qué hubiese pasado si estas vías hubieran ido por otros caminos?”.

Creo que las eternas preguntas que se hace el ser humano las recogemos en esas tres mesitas de una cafetería cualquiera, a través de esas tres o cuatro décadas que recorren estos personajes. Lo que es bonito, creo, es descubrir como al final los seres humanos somos muy iguales en nuestras dudas. Ahora y hace 30 años. En Venus vemos relaciones familiares a través del tiempo. Y vemos, pues que realmente las personas no somos tan distantes de cómo lo eran generaciones anteriores nuestras.

Y al final nos hacemos las mismas preguntas. Un poco las ganas de conocimiento, las ganas de vivir, las ganas de experiencias y sobre todo el amor. Con quién queremos compartir toda esa vida, todas esas experiencias de alguna manera. Creo que es una reflexión poco generacional la que planteamos en esta función.

Teatro a Teatro: No necesitas que te lo diga, pero… mucho éxito para ambos proyectos.

Víctor Conde: Gracias, Juanjo.

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