Cambiar para seguir en la senda

Ignasi Vidal

Cambiar es un acto que manifiesta la inteligencia de aquellos que con prudencia y buen criterio lo emprenden. Para cambiar hace falta cierto sentido crítico y poca autocomplacencia. La autocomplacencia, por otra parte, es el cementerio artístico- intelectual de aquellos a los que se entregan a sus brazos, es el lodo del arte, el infierno de la creatividad y por lo tanto aquellos que se precien deben huir de ésta.

Cuando uno emprende cualquier tipo de proyecto personal se enfrenta a una serie de dilemas que pueden poner en riesgo los valores mismos en los que se arraigaba la raíz de la idea inicial y por ello debemos estar preparados para zigzaguear con buena cintura los contratiempos que seguro surgirán en el camino. Porque lo importante es “estar” en el camino.

Este era el espíritu con el que Machado escribió los versos de ‘Cantares’ a los que luego Serrat puso música, convirtiéndose el resultado de tal cóctel en una de las canciones más bellas de la historia de la música de nuestro país. Por ello escogimos esta canción, de todos conocida pero no siempre comprendida, para cerrar nuestro último concierto.

Es así, lo importante es estar en el camino, disfrutar del simple hecho que supone andar con paso firme y decidido y que por muchos contratiempos que puedan surgir, por muchos desafíos con los que nos encontremos, sepamos encontrar las soluciones para que nada nos aparte del placer de sentirnos inmersos en la senda.

Este es nuestro propósito en Póker de Voces.

El pasado 25 de mayo, Gero, Dani, David, Zenón y yo, percibimos que avanzábamos hacia no se sabe dónde, pero a la vez, disfrutamos de sentirnos unidos y sobre una senda que empieza a tomar forma por detrás de nosotros y esperanza por delante.

Y lo más importante, pudimos comprobar que no estamos solos es este trayecto. Es muy difícil describir la felicidad que cada uno de los componentes de PdV experimentamos cuando después de cantar ‘Cantares’ se encendieron las luces y decidimos cantar nuevamente ‘Hoy es el día’ ante la audiencia puesta en pie.

Porque no hay nada más gratificante para un artista que saber que no está solo, que como el ciclista que sube un empinado puerto de montaña con los aficionados arropándolo y animándole con su aliento, tenemos a nuestro público encumbrándonos al mágico olimpo de los éxitos.

No es suficiente por nuestra parte dar las gracias por tal circunstancia. Nuestra manera de agradecer tanto cariño solo puede ser la de seguir en la senda que emprendimos un día en el que Dani, de forma risueña y con cierta dosis de inocencia (o tal vez no), nos decía:

-Chicos, ¿por qué no montamos algo?-

Pero los análisis certeros son aquellos que se plantean en la soledad del hogar, cuando todo ha pasado.

Bruce Springsteen, aquel del que siempre digo que me enseñó que en el escenario sólo sirve la verdad, en un interesantísimo documental que nos desvela cómo es el “jefe” del Rock&Roll antes y después de un gran concierto (y él sí que hace grandes conciertos de verdad) dice que al acabar de tocar, después de atender los diversos compromisos que suele tener, rápidamente se retira a una sala sin ruido para relajarse, pero sobre todo, para pensar en lo que acaba de vivir, ya que eso no va a suceder nunca más y por lo tanto, es en esa intimidad el único momento en el que puede analizar lo pasado para ser mejor en lo futuro.

Yo creo que para ser mejores en el futuro, debemos disfrutar lo justo de lo conseguido hoy y ponernos a trabajar enseguida. Esa es mi manera de pensar, y también la de mis compañeros y por ello ya estamos planeando qué vamos a hacer en el próximo concierto de PdV.

Luchamos contra la autocomplacencia, no la queremos y la descargamos de nuestro equipaje, así que cambiamos constantemente. Eso nos hace humanos y nos mantiene vivos, agudiza nuestra sensibilidad y nos permite estar despiertos.

Porque la cuestión es estar en el camino, sean cuales sean las formas en las que nos presentemos en el futuro. Si nuestro sentido crítico no cae en el lodazal del regocijo, la gestación de nuestra idea se mantendrá pura y será sensible para cambiar ante lo que el camino nos depare.

La noche del 25 de Mayo ya queda en nuestro recuerdo como un acto de comunión con los que estuvieron allí, con cada una de las caras de felicidad que nos contemplaban, y por ellos y por los que no pudisteis asistir pero que deseabais estar, tenemos la obligación de no defraudar y por lo tanto de cambiar para mantenernos fieles a nosotros mismos. Y así lo haremos porque en el cambio está el germen mismo de la idea.

Lo que es seguro, es que sea lo que sea que hagamos, sea lo que sea que cambiemos, la senda que transitamos es nuestro éxito, es nuestro tesoro y en él seguiremos.

Caminante no hay camino, se hace camino al andar”.

 

Facebook Comments