Crítica de “Adiós Arturo” el último espectáculo de La Cubana

Desde 9 de Septiembre en Teatro Calderón de Madrid

La Cubana presenta su espectáculo Adios Arturo
La Cubana presenta su espectáculo Adios Arturo
Esta es nuestra opinión de "Adiós Arturo". El nuevo espectáculo de La Cubana recién estrenado en Madrid. No dan puntada sin hilo.

Crítica de Adiós Arturo
Producción de La Cubana
Teatro Calderón de Madird
Crítica de Javier Torres

Horarios y sesiones para ver este espectáculo

Reparto

Jaume Baucis
Xavi Tena
Toni Torres
Nuria Benet
Alex González
Babeth Ripoll
Montse Amat
Toni Sans
Edu Ferrés
Virginia Melgar

Guión y dirección: Jordi Milán
Escenografía: Castells Planas / La Cubana
Vestuario: Cristina López
Caracterización: La Bocas
Música original y arreglos: Joan Vives
Coreografía: Leo Quintana
Vídeo: Joan Rodón (dLux)
Sonido: Jordi Agut (Choli)
Luces: Aleix Costales
Utillería: La Cubana
Diseño gráfico: Lila Pastora
Administración: Natalia Morillas
Ayudante de producción: Edu Cosialls
Jefe de cocomunicación: Pol Vinyes
Jefe de producción: Frederic Santa-Olalla
Ayudante de dirección: Juanjo Sánchez
Jefe técnico: Pere-Pau Hervàs
Técnico de luces: Aleix Costales
Técnico de sonido: Jordi Agut

Adiós Arturo. La Cubana

Si lo organiza “La Cubana” darán ganas…y ¿ganas de qué? Pues de lo que sea que monte esta compañía y si se trata de un funeral darán ganas de morirse. Y ayer y con tantas ganas que a todos nos entraron no hubo ni un solo espectador que no muriera de risa.

Esta compañía se diría que lo mismo vale para un roto que para un descosido. O lo mismo para un barrido que para un fregado. Y que lo mismo montan un bodorrio que un funeral. Pero monten lo que monten, siempre la montan y lo que montan es una enorme fiesta. Una celebración de la vida, de la alegría de vivir sin complejos y de disfrutar cada segundo, cada presente, cada día con toda la intensidad posible.

En este funeral el negro destacaba por su ausencia y a nadie que hubiera conocido a Arturo Cirera Mompou de verdad se le hubiera ocurrido vestirse de negro porque además y por expreso deseo del difunto ese color estaba fuera de lugar. En este funeral todo es color y se celebra la vida y no la muerte.

El montaje

La Cubana nos presenta al finado en un blanco y luminoso ataúd parcialmente cubierto con la bandera de Madrid y rodeado por blancas coronas de flores. El espectador pasa al patio de butacas como el que entra en una enorme sala de tanatorio sólo que en este caso y debido a los vivos colores, la luz intensa, la alegría y el desparpajo de los allegados y un retrato enorme de un sonriente Arturo además del omnipresente loro que no se pierde ni un segundo de la función y participa en ella a voluntad, diríase que el funeral es motivo de celebración gozosa y que algo realmente divertido está a punto de ocurrir. Y así es, muy muy divertido.

El ingenio de esta compañía para montar todo un escenario es sublime, escenario en el que no sólo está ya un sorprendente y colorido decorado sino que caben a lo largo de la función un sinfín de divertidos números, entradas y salidas de personajes, proyección de fotos, videos, subidas y bajadas a escena desde el patio de butacas de varios personajes que van interviniendo y el siempre sorprendente parloteo de Ernesto, el loro inseparable durante 40 años en la vida de Arturo y ahora en la muerte.

El guión

Divertido e ingenioso y no sólo en lo que se refiere a los actores que participan y hacen varios papeles en la función sino a la intervención del público asistente, la participación cómplice de personajes repartidos en el patio de butacas y en los palcos y que a modo de salpicón aderezan las distintas escenas sino también debido a la cantidad de detalles que encajan y que no pasan desapercibidos y la excelente sincronización de todo ello.

Para ello los componentes de La Cubana con idea, guion y dirección de Jordi Millán al frente, no dudan en utilizar el aderezo más extravagante y efectista pero tan divertido y positivo que no admite un pero. Ya sean pelucas y disfraces, lentejuelas, plumas o confeti todo ello se asienta en una interpretación muy ensayada y conjuntada provocando risa y hasta euforia en el espectador que espontáneamente participa con palmadas o cantando.

No ahorran en detalles festivos y el ritmo es alocado y frenético durante toda la función. El espectador no ahorra en risas y en carcajadas.

Mensaje

Debajo de tanta aparente frivolidad hay un mensaje importante y urgente y es la necesidad de vivir sin darle tanta importancia al qué dirán o a las apariencias y poder llegar a la muerte con la sensación de haber vivido intensamente y disfrutado y de que aunque el final sea el que ya sabemos, que nos quiten lo bailado.
Detrás de tan alegre y espontanea animosidad hay un trabajo actoral importante y una compañía que con personalidad propia ha encontrado un lugar muy particular y cuyos montajes son deseados y anhelados por un público entusiasta que la sigue y que aumenta en número.

Un público que admira el trabajo de unos actores, poco más de diez, que se desdoblan y multiplican en muchos más con dotes interpretativas singulares y con un manejo de los espacios y las interacciones con el público desde la antesala del teatro, con una gran versatilidad para cambiar y siempre en un tono festivo y desenfadado.

Adiós Arturo

“Adiós Arturo” ha vestido al Teatro Calderón de fiesta y color. Los loros que adornan la fachada son una invitación a no pasar de largo y disfrutar del espectáculo, del espectáculo que va a tener lugar cada tarde desde el estreno dentro de la sala y del espectáculo que se disfrutará más intensamente fuera de la misma y que no es otro que la vida y la función que dura dos horas pasan volando cuando se viven y se disfrutan intensamente y ello no es más que una metáfora de la vida y aún para las más longevas que puedan llegar a los 101 como la de nuestro amado Arturo.

La Cubana tiene un mensaje para el público madrileño, madrileño como Arturo, y para todo el que se acerque al Teatro Calderón venga de donde venga porque también el propio Arturo era muy viajado y había experimentado de todo. Un mensaje muy importante y que presenta de forma ingeniosa y en un juego de contrastes que no pasa desapercibido, la rica tonalidad multicolor y el monocromático negro son el epítome de este juego de contrastes sutil y que se nos representa en sucesivas escenas con cambio de escenario. El mensaje es: vivan intensamente y sean felices.

Conclusión

En este sentido no hay cabo suelto y no hay puntada sin hilo. La Cubana no deja i sin su punto y hasta un pulcro notario dará fe de ello.

Ese doble juego se refiere también a la divertida e intensa vida del finado Arturo, a las relaciones de sus familiares y amigos, a las intenciones y propósitos y este juego de paralelos tiene un desarrollo escénico muy ingenioso. La compañía también sabe jugar con los tiempos durante el espectáculo y con las elipsis temporales algo enloquecidas, donde el “pre funeral” con un Arturo Moribundo se presenta después de la muerte pero todo todo tan divertido y relajado que el espectáculo es una inyección de vida total

La combinación de estilos y ese juego simbólico con las distintas partes de la representación es otra metáfora de la vida misma. La obra entre tanta risa tiene mucho meollo y mensaje que se cuela dentro y ojalá se quede por mucho tiempo. La Cubana estará en el “mismitico” centro de la capital desde el 9 de octubre.

Comprar Entradas

 Reserva tu plaza de parking más cercano anticipadamente, y ahorra dinero: Infórmate

 

Facebook Comments