El blog de Carlos Atanes

El underground también existe

Cuando cruzo una calle y alguien me vocea la pregunta desde su automóvil en marcha —«¡Eh, Atanes, tú que vas por la vida de…

Algo huele a podrido

En ocasiones la inspiración —que no deja de ser una turgencia más del organismo humano, en este caso de la mente— no se inflama…

El secreto de mi no éxito

Hay gente que merecería tener más éxito. Sé de unos cuantos. Profesionales, inventores, empresarios… y, arrimando el ascua a mi sardina, artistas de diferente…

El algoritmo de la originalidad (y II)

Menos mal que la originalidad no era un tema polémico. Os encanta discutir y buscarme las cosquillas. He llenado un hatillo con los comentarios…

El algoritmo de la originalidad

Dos actores de dos ciudades separadas entre sí por más de quinientos kilómetros, en los ensayos de dos montajes distintos, en dos semanas consecutivas…

Salto al vacío

Hay una foto famosísima de 1960 que nos muestra al pintor Yves Klein saltando al vacío desde una cornisa. Su postura denota una actitud…

El devenir y tal

Tener dos obras en cartel durante el mes de mayo —Secretitos en la Sala Mirador y Romance bizarro en el Microteatro— es una experiencia…

Contra gustos

El gusto no sólo está sobrevalorado, a menudo es un estorbo. El principal adversario de un espectador es su gusto. Comer, leer, ver, escuchar…

Teatro cuántico

Estamos montando una obra que se titula Secretitos. La estamos montando a oscuras por exigencias del texto y, en fin, un poco también por…

El universo se expande

Todos metemos la gamba con mayor o menor asiduidad y quien esté libre de pecado que tire la primera piedra. Ni los paladines de…

Ser o no ser

María Kaltembacher —que es una actriz magnífica pero muy aficionada a buscarme las cosquillas— se descolgó durante un ensayo de la semana pasada con…

Bienvenida

Pasaba por delante de Teatro a Teatro cuando sentí que alguien tiraba de mi camisa. Entra, Atanes, entra —me dijeron—. Ni corto ni perezoso…