¿La felicidad?

Ignasi Vidal

Feliz esta soleadísima mañana, desde la comodidad del sofá hablaba por teléfono con un compañero sobre la alegría que ha supuesto para mis compañeros de "Póker de Voces" y para mí, el hecho de haber vendido todas las entradas para nuestro show del día 25 de Abril y ufanamente le contaba que ya estaban a la venta las entradas para el día 23 de Mayo y que la perspectiva que se nos abría para el futuro de nuestra empresa era bastante prometedor.

Mi amigo trataba de hacerme ver que cosas como la que nos ha ocurrido a mis socios y a mí con "Póker de Voces", hoy en día no se suelen dar pues son muchas las productoras que a duras penas consiguen sacar sus producciones adelante, especialmente aquellas que no disponen de grandes capitales como la nuestra, y giraba insistentemente sobre el hecho de que los gobiernos, tanto el central como los autonómicos y especialmente los ayuntamientos, hayan recortado de manera drástica las partidas destinadas a cultura, resultando especialmente afectadas las ayudas para la producción y la contratación por parte de los ayuntamientos de espectáculos para la ciudadanía. Pero lo cierto, le he comentado a mí amigo, es que el resultado de nuestro éxito o fracaso en cualquier caso no estará ligado a que se nos haya concedido o no una subvención ya que nuestro capital es del todo privado, a lo que él me ha respondido que eso tiene aún más mérito, ya que la inversión privada está lejos hoy en día de las cotas que hacen que una economía de mercado como la nuestra goce de buena salud y más aun en el ámbito artístico.

Toda la conversación en general versaba sobre estos temas y otros de tipo más personal que no vienen al caso. Después de despedirme de mi amigo, con un último comentario de éste antes de colgar diciéndome – "A ti el teatro te hace feliz"- he abierto el periódico empezando como suelo hacer por la sección de internacionales y me encontrado con la siguiente noticia: “Berlusconi exige a la UE que comparta a los ‘sin papeles’". Como estoy seguro que conoceréis, el conflicto en Libia ha traído consigo, entre otras desgracias, la huída en masa de centenares de Libios en busca de latitudes más seguras, siendo la isla de Lampedusa y el sur de Italia el destino elegido en la mayoría de los casos por la proximidad entre la costa libia e Italiana. Y entonces, al profundizar en la noticia, he empezado a sentir un cierto desprecio hacia las autoridades europeas por ser incapaces de tener una política común exterior capaz de dar una respuesta seria y humanitaria a la lógica petición del gobierno Italiano. La desfachatez de algunos gobiernos europeos ha llegado al paroxismo en el caso de Francia, que se ha negado a permitir la entrada de refugiados libios sin papeles, es decir, todos los actuales, a pesar de que muchos hayan recibido permisos de estancia temporal en Italia, vulnerando así el acuerdo de Schengen, por el cual, una vez que una persona esté legalmente dentro de la UE puede desplazarse libremente por el territorio Europeo de los veintisiete.

Nuestro gobierno no se queda corto en esta carrera por ganar el premio a la desfachatez con el resto de sus socios comunitarios, pues su pasividad y timidez a la hora de mostrar su apoyo a las revueltas en el mundo árabe con objeto de conseguir un régimen de libertades e igualdad, en definitiva, por tener una vida mejor y más digna, en mi opinión no está a la altura de un país democrático. Es evidente, no soy un ingenuo, que dependiendo de dónde nazcas tienes más o menos derechos y no hablo de la teoría, sino de la práctica. Entonces aquella Felicidad que sentía antes de abrir el periódico ha ido dando paso a un estado más bien pesimista al pensar en las doscientas personas que perecieron en una barcaza el pasado miércoles mientras trataban de llegar a la isla de Lampedusa para huir del terror de una guerra en su país que a demás de injusta, como todas las guerras, es ,a pesar de los ataques de la OTAN, de diagnóstico incierto.

¿Qué es la felicidad? Buff…

He seguido con el repaso a la de actualidad y entrando ya en materia nacional después de haber repasado los artículos de opinión (fabuloso el de Santiago Carrillo sobre la reforma del Capitalismo) me he encontrado con el tema estrella de las últimas semanas en Andalucía (estoy en Sevilla como siempre que tengo descanso semanal)que no es otro que el de los Expedientes de Regulación de Empleo que de forma fraudulenta había adjudicado la consejería de empleo Andaluza desde hacía unos cuantos años, por lo que ya ha habido una dimisión, la del delegado de dicha consejería, Antonio Rivas, por la auto adjudicación de un ERE por parte del ex consejero de la Junta, Antonio Fernández, según la cual éste constaba como trabajador de la empresa a la que pertenecía antes de ser consejero, desde el día de su nacimiento, permaneciendo en ella en régimen de excedencia desde el año 1971 hasta su jubilación dos años antes de lo que marca la ley en el caso de la concesión de un ERE. La propia consejería llegó a dar diecinueve millones de Euros de sus propios fondos para garantizar el sueldo de los prejubilados. Feo, muy feo, y eso es sólo la punta del iceberg, pensaba mientras me iba poniendo de mala leche al pensar que pronto llegaremos a los cinco millones de parados de los cuales muchos de estos ya no perciben prestación alguna, a pesar de tener familias que alimentar y he cerrado el periódico.

¿Se puede ser feliz como ser humano ante tanta infelicidad ajena? Y entonces me he sentido mal por mi felicidad al ver las notas, en mi correo electrónico, en las que ponía que "Póker de Voces" había agotado localidades en su primer concierto abriendo por ello otra fecha para el 23 de Mayo. Pensaba, tal vez con cierto espíritu demagógico, no lo niego, que con los diecinueve millones de Euros que supuestamente el ex consejero adjudicó a la empresa a la que pertenecía, se podrían haber hecho muchas cosas, como por ejemplo repartirla entre tanto parado sin subsidio o sin ir más lejos, recortar menos los presupuestos de cultura para el próximo año o ayudar a los refugiados libios que no tienen dónde caerse muertos. Pero claro, en un país donde los partidos políticos presentan en sus listas electorales a personajes imputados en escándalos de corrupción, qué se puede pedir. Y con este mosqueo, el asunto de los pobres libios, los ERE fraudulentos, las listas electorales llenas de corruptos, me he ido a buscar a mi hija al colegio y al verla, tras preguntarle cómo le había ido el día, puede que en un acto de egoísmo congénito que todo ser humano tiene en mayor o menor medida, todo aquello que me había puesto de mal humor se ha desvanecido como la neblina matutina con los primeros rayos del sol y le he dicho con orgullo a mi hija Martina:

– "Cariño tendremos el teatro lleno el 25".
Y me ha comentado – "¿Y qué?".
Y tras reírme de mí mismo al contemplar su indiferencia ante mi autocomplaciente comentario le he contestado – "Nada, ¿nos vamos al cine?".

¿Qué es la felicidad? la felicidad es algo relativo, depende del momento, como todo, pero hoy para mí la felicidad es ir al cine con mi hija.

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