La mediocridad

Hace unos días, un amigo me enviaba un dibujo vía mail. Éste era una ingeniosa metáfora en la que una bombilla es arrastrada por dos velas a una horca que terroríficamente se alza sobre un cadalso, para ser ejecutada, ante la atenta mirada de una muchedumbre de velas dispuestas a disfrutar de tan macabro espectáculo.

En un primer momento me hizo reír el imaginativo dibujo por lo irreverentemente irónico que era, pero al poco rato pensé, ¿será esto, realmente, la "Marca España"?

El dibujo deja al descubierto una inquietante realidad:
Así es nuestro país. Mamoneo, manipulación, corrupción y una manada de trepas mediocres rodeándose de gente más mediocre que ellos para que nada les haga sombra.

Nadie ni nada se libra. La mediocridad se encuentra en todos los ámbitos de la vida y por desgracia siempre acaba imponiéndose a la brillantez, de igual forma que el caos siempre vence al orden.

La mediocridad está en el conformismo, en el abuso del poderoso sobre el débil, en aparentar lo que no se es aprovechando la ignorancia de otros, o en la falta de sentido crítico. Muchos prefieren mirar a los políticos y pensar que el problema está en lo que han denominado "la clase política". Así se exoneran de toda culpa y limpian su conciencia. Así miran hacia otra parte cuando ven pasar la mediocridad por su lado o la fomentan para sacar tajada porque eso es de pícaros y resabidos… Y creemos que el problema sólo lo tienen los políticos.
Yo, sin embargo, lo veo en todas partes, a todas horas.

Salud, amigos.

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