Resistiré

En este deambular por escenarios desérticos, derrumbados por el abandono, por el desprecio de las instituciones, de políticos y demás gestores, por llamarlos de alguna manera, vamos sobreviviendo con lo mínimo. ¿Y que es lo mínimo?,

Lo mínimo ya no es no es ni siquiera un sueldo según “convenio” porque eso también está dinamitado, ni que tengas éxito en el denominado off, ni que vayas tirando con algún bolo a la semana apenas sin cobrar, lo mínimo es la cantidad de dignidad que te ofrece el cariño del publico, aquellos para los que realmente tenemos que desvivirnos. Y es por su amor hacia nuestro oficio y hacia el arte, que podemos soportar el frio, las carencias y demás embistes que nos están haciendo zozobrar hacia un abismo cultural.

Entre la niebla que hoy nos castiga, cuando crees que lo que haces no tiene sentido, cuando llevas cinco años moviendo un texto que le ha costado sangre sudor y un gran esfuerzo a su autor y ves que ese texto consigue traspasar la piel y se adentra en las emociones de los espectadores, ahí es cuando sientes que ese mínimo de dignidad es el que hace que puedas enfrentarte a mil castigos divinos, o que acometas una Odisea como si fueras Ulises, el artista saca fuerzas de ese mínimo como si fuera las reservas de energía de un tuareg en medio del desierto y somete a los dioses a que le den inspiración y fuerza para acometer cualquier empresa, por difícil y costosa que esta sea.

Esta carta no es más que una muestra del amor de un espectador que recibí dándonos aliento en estos tiempos difíciles. Me llegó al e-mail y es lo que sintió después de haber visto la pieza que representamos en el  Umbral de Primavera "La espuela de Rocinante”. Está escrita con cariño a la sala y a todos lo que luchan por hacer que sobreviva el arte. Sabemos también que nuestro texto voló a miles de kms donde está sirviendo de aliento para personas que están ayudando a mejorar este mundo. Nosotros nos sentimos agradecidos y es con este mínimo, que vamos a conquistar otra vez los escenarios. Muchas gracias a nuestro anónimo escritor y sus magníficos acompañantes de viaje. Sin ellos el mundo seria mas gris.

 

Para todos aquellos que hacéis de El umbral de primavera un lugar mágico:

El gran maestro Schumann decía que si alguien solicitaba que se le explicara una obra recién interpretada solo podía volver a tocarla. El arte es eso. Un inexplicable mundo de sensaciones personales que no pueden ser descritas sino por la propia persona que disfruta de una canción, de una interpretación o de unas palabras escritas. Querer describir o interpretar, de cara a la “educación”, las pinturas abstractas de los grandes maestros por ejemplo, con todo mi respeto e ignorancia me parece una desfachatez. Creo que el arte es simplicidad. No creo tampoco que nadie pueda describir un poema de Salinas salvo el propio Salinas. Mi concepto sobre el arte es distinto. Por eso es mío. Me parece que lo único que se puede hacer con una obra es admirarla. Atender a los detalles e informarte del tiempo en que se creó la misma. Tal vez encuentres de ese modo un porqué de tu propia interpretación de la obra. El arte, nada ha de entender de nada que no sea arte. Y creo que uno de los máximos exponentes de esta afirmación es el que para mí ha sido el mejor director de orquesta de todos los tiempos. Y lo es por lo que me transmite. Nada más. Hay que simplificar el arte. En el libro "Conversaciones sobre música" mi querido Whilhelm Furtwängler lo explica de una forma clara. “El arte no tiene nada que ver con mercados de consumo, doctrinas, democracia, comunismo, etcétera. Tampoco habla de los pueblos que practican una política imperialista y llevan a cabo conquistas. No tiene nada que ver con el odio entre los pueblos, sea cual sea la razón, el lugar y el modo en que aparezca”. Cada vez tengo más claro que el arte es la magia que flota sobre las partículas intoxicadas de las ciudades, del hipócrita y traicionero mundo. Todo aquello que salga de esa, mi definición, lo siento pero no me interesa lo más mínimo. Yo he llorado al escuchar la primera nota musical de una canción. ¿Qué o quién puede conseguir esa reacción? Nadie, solo esa magia que flota. Un ambiente íntimo, unos focos en escena, la mirada de un actor. Tan solo algo tan simple puede detener el mundo unos segundos. Conseguir que las pulsaciones se aceleren, los recuerdos se ralenticen y las pasiones vuelvan a vivir. Debemos dejarnos volar por la plasticidad de una creación. Por los sentimientos. Sentir, sentir y volver a sentir. El arte es sinónimo de vida y hemos de vivir. Corren tiempos difíciles. Pero no menos que en otras épocas. Y lo único que he comprendido de la historia es que los incomprendidos, los que no se amoldan a la sociedad establecida, son los que fomentan la cultura. Y los lúcidos, en su intento de crear un mundo más humano, son los que resisten, tal vez con dolores de alma y estómago. Pero al menos, aguantan en sus trincheras de intelecto y de valores. Disparando ráfagas de cultura y talento, malviviendo en demasiadas ocasiones por ser fieles a unos pensamientos no heredados de la podredumbre gobernante.

Os pido por tanto que resistáis mundo del arte. Que me hagáis derramar lágrimas de nuevo en El umbral de la primavera, un nuevo santuario teatral para un servidor. Agotadora es vuestra misión y las zancadillas en este país demasiadas, pero pensar en esto que os voy a decir por favor. Vosotros sois los encargados y causantes de que mucha gente como yo quiera educar a sus hijos de otra manera distinta a la que marcan los programas educativos. Y nosotros nos comprometemos a hacerlo, pero necesitamos que sigáis peleando. Sois los portadores de esa llama que solo puede ser transmitida en teatros de fantasía como el vuestro. Decía Benedetti que no hay que rendirse. Pues bien no lo hagáis y como dice el poema, por favor no cedáis, porque no estáis solos, ¡porque yo os quiero!

Recibir un fuerte abrazo de vuestro amigo.

P.S: Hoy en Oriente Medio ha lucido el sol más fuerte. Y lo ha hecho porque en un pequeño hangar, a hurtadillas, tres niñas árabes me han regalado una obra de teatro infantil sabiendo que los occidentales, que todo podemos y sabemos, celebramos la Navidad cristiana. El arte no solo es vida, a veces también da significado a la palabra coexistir. ¡Felices fiestas!
 

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