¿Y si yo no fuese así, sino de otra manera?

Nancho Novo

¿Qué hubiera sido de mí? ¿Y del mundo? Puede que como médico, que iba a ser, hubiese descubierto un remedio para alguna enfermedad incurable. No lo creo, sinceramente, mi vocación no iba por ahí. De haber terminado la carrera hubiese sido psiquiatra. Sí, era la única especialidad que me motivaba.

Vale, pongamos que hubiese acabado la carrera y me hubiese convertido en psiquiatra; eso significa: haber estudiado los tres años que me quedaban (Medicina eran seis años) a base de bien, no es una carrera fácil; un año o dos de, ya no estudiar, sino hincar codos como un cosaco para preparar el examen del MIR. Suponiendo que lo aprobase y que la nota me alcanzase para elegir especialidad, otros dos años de prácticas como Interno Residente. Total: Unos siete años más para salir a la bolsa de trabajo. Tendría 28 y estaríamos en 1987 (a esas alturas hacía mis primeros pinitos en cine y ya tenía bastante bagaje en teatro, sobrevivía a duras penas pero me lo había pasado de puta madre).

Vale. En esa época encontrar trabajo no estaba tan chungo como ahora. Supongamos que entro en el departamento de psiquiatría de algún hospital público. De puta madre, atender gente con ansiedad y despacharles en cinco minutos con una receta de la Benzodiazepina que más de moda estuviese en el momento (o cuyo comercial me cayese más simpático). Aparte, tendría mi consulta privada en la que atendería a la gente con más calma, dedicando a cada sesión no menos de cuarenta y cinco minutos. Al final también recetaría una benzodiazepina, como no. Y clinc clinc.

No me veo así. Tal vez en un centro de día ayudando a desintoxicar adictos de drogas diversas; o iniciando un estudio profundo sobre el autismo, la esquizofrenia o las fobias. Ahí sí me veo. Y también me veo ahora con la bata en la calle protestando desesperado porque mis yonkis no tienen metadona, ni lugar donde se la podamos suministrar; porque el centro en que velamos por los disminuidos psíquicos va a cerrar porque ya no tenemos ayudas públicas; porque las familias de estas personas con problemas tan severos van a tener que cuidar de ellos a costa de perder sus trabajos si no quieren que sus hijos enfermos mueran. Me veo protestando porque la sanidad, la investigación y hasta el más mínimo atisbo de humanidad hacia la gente necesitada involucionan hasta épocas franquistas.

Sí, ahí sí me veo.

Pero, un momento. Entonces no sería de otra manera, sería exactamente como soy.

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